Como prometí en mi entrada de la semana pasada, para escribir la de hoy acudo de nuevo a lo visto y oído durante el World Football Summit, que se celebró en Madrid los días 27 y 28 de octubre. Muchas fueron las reflexiones hechas por los ponentes, y muchas también sus interesantes aportaciones; la pena es que la organización del Congreso no parezca dispuesta a transcribir el contenido de las mismas, ni a dejarnos un legado de contenidos útiles e interesantes en su página oficial. ¡Qué se le va a hacer! Por mi experiencia en relación a los congresos que he asistido, puedo decir que la mayoría de ellos parecen interesados únicamente en divulgar la convocatoria del evento, cuando lo están organizando (para captar el mayor número de clientes, claro) y que luego se olvidan de lo que allí va sucediendo día tras día o haya acontecido en su escenario. Ahí dejo mi lamento, reiterando que lo considero como una muy mala gestión de la materia gris (léase ‘ideas circulantes’) que teóricamente es la que justifica dicho evento. En este caso, sobre una industria que aún parece bastante inmadura.

Dicho lo cual, hoy dedicaré este texto a sintetizar algunas reflexiones relativas a cómo están influyendo las nuevas tecnologías en el negocio del fútbol (especialmente, en cuanto a la experiencia de consumo por parte de los fans), cómo están contribuyendo a cambiar los conceptos de esa industria (con cambios drásticos de sus protagonistas) y de qué manera pueden llegar a modificar sus esencias. Y expreso por delante mi deseo de que esas esencias, especialmente las que tienen que ver con el propio juego (que es el que levanta las pasiones y lo mueve todo), se vea afectado lo menos posible.

Esa profunda transformación tiene su punto de inicio hará unos 25 años, cuando la organización de los clubes británicos (hoy Premier League) llegó a una alianza estratégica con Sky para la gestión y explotación conjunta de los derechos de transmisión televisiva de los partidos. Entonces fue una idea atrevida, y arriesgada, pero el tiempo les ha dado la razón porque hoy la compañía ingresa unos 10.000 millones de libras por este capítulo y gana más de 1.500 millones de libras al año. Para quien tenga un poco de edad, y memoria, eran tiempos en los que Sky ofrecía partidos a los distintos canales televisivos y cobraba por su transmisión; el espectador, podía ver los partidos donde se emitieran, bien de pago o en abierto, y poco más. Una fórmula sencilla que conocemos muy bien en España.

Pero las cosas son hoy bien diferentes, como se encargó de recordarnos Sergio Gil, director de compras (contenidos y derechos) de Movistar para sus canales deportivos. Explicó Gil que estamos ya en la cuarta generación de la televisión, en la que el máximo programador es el cliente; “por eso hay que dar al cliente todas las facilidades para que acceda a lo que desea ver en cada momento… y debemos poner a su disposición las herramientas necesarias para que pueda conseguirlo. Ese es hoy el driver de la TV”. El ponente recordó que, en su afán de ofrecer el mejor servicio a sus clientes, la compañía de telecos colabora con todos los actores de la industria, y no sólo los del fútbol: “Hay que tener la mente abierta a todo lo nuevo. Y no olvidemos que en 2020 habrá en el mundo unos 42.000 millones de máquinas interconectadas”.

Abundó en esas ideas Jesús Bueno, representante para Europa, Asia y África de la NBA, la patronal del baloncesto profesional de EE.UU. y muy pionera en la explotación de derechos y en la introducción de los avances tecnológicos. “En la NBA vamos ensayando todo lo nuevo, lo vamos probando. En ese sentido, igual que la tecnología 3D no llegó a funcionar, creemos que la realidad virtual es el futuro (y desde mediados de octubre, se emite un partido NBA semanal mediante esta tecnología). Nuestra visión, nuestro sueño, es que cualquier aficionado, en cualquier lugar del mundo, pueda disfrutar de una experiencia similar a la de un espectador de primera fila en un estadio. Aunque pienso que nunca será como asistir a un partido en directo”, aseguró. Y puso sobre la mesa un planteamiento muy interesante: “Es muy posible que los derechos, en el futuro, los tengan las grandes empresas de contenidos, como Facebook o Twitter”, recordando que ésta comenzó su andadura con la exitosa fórmula de los 140 caracteres y hoy ofrece contenidos en directo.

Todas estas transformaciones sólo serán posibles, y rentables, si los responsables de la industria saben aplicarlas/venderlas de forma atractiva, fidelizar a los fans (sus clientes), y monetizar los nuevos servicios. En este sentido, los clubes más modernos ya usan las nuevas tecnologías para ofrecer a sus fans imágenes en tiempo real o repeticiones de las jugadas (durante los partidos) o les facilitan aplicaciones poder interactuar con ellos.

El director de Desarrollo de Negocio de La Liga, Nacho Trujillo, lo dejó muy claro al respecto: “Internet nos ha descubierto que no podemos seguir viviendo solo de la TV. En el fútbol, el futuro ya es pasado y se está reinventando a todas horas. Los competidores de la industria del fútbol no son otras ligas, como se podría pensar, sino otros sectores como los del cine, el juego u otros vinculados al ocio en general. Nuestro presidente, Javier Tebas, entendió hace tiempo que la batalla de la televisión la habíamos perdido –porque llegamos tarde– pero que las nuevas batallas no las vamos a perder”.

Nacho Trujillo me pareció, quizá, el ponente más clarividente de todos y el más dispuesto a romper moldes. Así, por ejemplo, pidió al auditorio que “dejemos de hablar ya de la era digital [para diferenciarla de la analógica] porque ya todo es digital”; también que nos olvidemos que la TV es hoy equivalente a ‘emitir’, porque en realidad de lo que va es de ‘compartir’. Los estándares de calidad van mejorando tan rápidamente que ya ni siquiera nos impresiona el 4G, que mejoraba en mucho al Full HD: “Estamos ya en la realidad virtual, en la realidad aumentada, en el 360º, en el Big Data que nos permitirá tomar las decisiones correctamente… y muy pronto estaremos en la inteligencia artificial o en el 5G, que van a revolucionar el mundo de las emociones. Y no olvidemos que somos negocio, sí, puro negocio; pero un negocio extraño [el fútbol] porque se sustenta en las emociones”.

¿Y cómo ven todos estos cambios los más jóvenes, los nativos digitales que no habían llegado ni siquiera a este mundo cuando los clubes británicos –hace apenas un cuarto de siglo– iniciaron aquella su aventura compartida con Sky? Me lo pregunto porque la industria debe pensar en quienes representan el futuro y la deben hacer sostenible… y esos no son otros que los nativos digitales. Pero ¡ojo!, pensemos en lo que dijo a los congresistas César Ruiz, responsable de Publicidad y Patrocinios de BeIN Media Group: “Mis hijos no consumen televisión en casa; no saben cómo es la televisión por cable. Los jóvenes ya no tienen como objetivo tener una línea en casa; sólo consumen televisión a través de sus dispositivos móviles. Por un módico precio de unos 20 euros al mes, ellos ven la tele que quieren y los canales que necesitan. Por eso digo que hay que escuchar al consumidor y saber cómo quiere consumir sus imágenes, programas o canales”.

No puedo estar más de acuerdo con César en que el futuro será de los más jóvenes (siempre ha sido así); además, porque el futuro no hay quien lo pare. Como experto en patrocinios, tiene claro que “hay que saber lo que hace tu público, establecer una comunicación directa con el cliente, hablar con él, preguntarle, saber cómo piensa… y tratar de satisfacerle en lo posible… porque, si no, un patrocinio nunca será rentable”. Mientras, los mayores (o los no tan jóvenes) tendremos que subirnos a los carros que nos pasen por delante y adaptarnos a las nuevas formas de ver y disfrutar el deporte. Y estoy bastante seguro de que serán, cada vez, más gozosas. ¡Tendremos que apuntarnos!

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