La historia ha querido que el Rey Juan Carlos I y la Selección Española de Fútbol hayan quedado indisolublemente ligados por una fecha: la del 18 de junio de 2014, porque fue el día en el que abdicaron de sus respectivas coronas. Ambas abdicaciones guardan algunas otras coincidencias, como por ejemplo un mal estado físico de los protagonistas o  la necesidad de ir dando paso a las nuevas generaciones.

Sin embargo, ambos hechos se diferencian en aspectos esenciales. La abdicación del Rey Juan Carlos I en su hijo Felipe VI respondía a una estrategia bien diseñada y muy oportunamente aplicada; mientras, la de Maracaná se produjo en clave de ‘tragedia griega’, tras la cual sus protagonistas –lo mismo que Boabdil cuando entregó Granada a los Reyes Católicos- lloraron como principiantes lo que no supieron defender como campeones.

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