Intangibles y deporte

Un blog de Carlos Agrasar

Suscríbite al newsletter semanal

Mundial de fútbol

20 de junio de 2014

La Roja llora, como Boabdil

La historia ha querido que el Rey Juan Carlos I y la Selección Española de Fútbol hayan quedado indisolublemente ligados por una fecha: la del 18 de junio de 2014, porque fue el día en el que abdicaron de sus respectivas coronas. Ambas abdicaciones guardan algunas otras coincidencias, como por ejemplo un mal estado físico de los protagonistas o  la necesidad de ir dando paso a las nuevas generaciones.

Sin embargo, ambos hechos se diferencian en aspectos esenciales. La abdicación del Rey Juan Carlos I en su hijo Felipe VI respondía a una estrategia bien diseñada y muy oportunamente aplicada; mientras, la de Maracaná se produjo en clave de ‘tragedia griega’, tras la cual sus protagonistas –lo mismo que Boabdil cuando entregó Granada a los Reyes Católicos- lloraron como principiantes lo que no supieron defender como campeones.

– Leer más –

16 de junio de 2014

¿Hay deporte además del Mundial?

Seguramente algún lector estará esperando que dé mi opinión sobre la debacle del partido jugado por España contra Holanda y la manita que nos endosaron los tulipanes… pero si recordamos lo que dije en mi primer post, no es mi intención ejercer de cronista deportivo, pues para esos menesteres hay muchos mejores plumillas y expertos. Yo que tampoco puedo dejar de hablar del evento, me limitaré a lo mío: los intangibles.

Y desde esa perspectiva, tan solo recordaré cómo Del Bosque ya advirtió que no veía a sus jugadores con la mirada de ambición de antaño; que esos jugadores llegaron muy cascados físicamente, pues muchos de ellos estuvieron disputando la final de la Champions; que, en consecuencia, no han tenido el tiempo de preparación comparable al de sus rivales; que nuestra selección se fía mucho al principio de las competiciones y que luego va mejorando (aunque en esta ocasión, si no ganan a Chile no tendrán la oportunidad de mejorar) y que La Roja sigue ignorando la máxima de Don Alfredo Di Stéfano: hay que salir a matar el partido, desde el primer minuto, y hasta ganar por tres a cero un equipo no se puede relajar. Yo tampoco voy a inculpar a nadie, como dice Del Bosque, ni tengo que decirle a unos campeones hechos y derechos, cómo tienen que jugar para no perder su dignidad. Sin embargo, deberían volver a ver el partido contra Holanda… para que no se repita.

– Leer más –

12 de junio de 2014

Brasil se quema en la hoguera de sus vanidades

No es casualidad que este post se publique unas pocas horas antes del pitido inaugural del Mundial de Fútbol de Brasil. Llevo unos días leyendo todo lo que cae en mis manos sobre el evento planetario que hoy se retransmite a casi todos los países del mundo y me asaltan muchas más dudas de lo razonable.

Porque estamos asistiendo estos días a una escalada de hechos, acciones y declaraciones que van mucho más allá del simple juego (el fútbol es eso: un juego), del éxito o fracaso de una organización (en este caso, no está nada claro) y de los muchos intereses, tangibles o intangibles, que juegan un papel protagonista en este escenario del Mundial. Percibo que Brasil, el país del fútbol por excelencia, se ha metido demasiada presión a sí mismo y que sólo contempla una victoria. La derrota, y más si esta fuera prematura o especialmente dolorosa, podría conllevar para ellos muy nefastas consecuencias sociales. Brasil ignora ese proverbio que dice: “Ganar por necesidad es perder por obligación”. Y por eso, me gustaría hoy escribir este post desde la perspectiva del anfitrión…

– Leer más –

23 de mayo de 2014

¿Un Mundial sin el apoyo de sus gentes?

Nos siguen llegando desde Brasil inquietantes noticias sobre el clima de tensión social que vive el país anfitrión del Mundial de Fútbol, para cuyo arranque queda ya menos de un mes. Digo “inquietantes noticias” porque nos hablan de una nueva oleada de violentas protestas contra el Gobierno de Dilma Rousseff, por el incumplimiento de sus promesas de desarrollo económico y social que nunca han mostrado el menor viso de hacerse realidad.

A los movimientos ciudadanos, que crecen como la espuma, se están sumando estos días también los sindicatos. Y lo que comenzó en junio del año pasado como un fenómeno de múltiples acciones espontáneas –protagonizadas por ciudadanos descontentos– parece que se está convertiendo ahora en una campaña de acciones organizadas. No hay tantas manifestaciones, es cierto, pero son más radicales. El Gobierno teme por la seguridad del Mundial, a pesar de que destinará 180.000 agentes a garantizarla. Y se muestra bien preocupado porque el evento acabe convirtiéndose en un estruendoso fracaso económico.

– Leer más –