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“Ser negro te hace fuerte”: la vida de Jesse Owens

Las hijas del atleta negro que arruinó los Juegos Olímpicos de Berlín para Hitler recuerdan a su padre al calor del estreno en Estados Unidos de la película ‘Race’.

Las biografías han cambiado tanto como los tiempos. El planteamiento es otro para no quedarse en la simple narración de los hechos, en describir la grandeza del personaje en cuestión para anonadar al público. Ahora en Hollywood es casi condición sine qua non el que haya un trasfondo social o político, una causa para contar la historia más allá de la gloria de haber sido éste o aquel.

Por eso en Race, estrenada en Estados Unidos hace unos días, hay muchas más vertientes que el recuento biográfico de una de las primeras leyendas negras en la historia del país, el magnífico Jesse Owens, ganador de cuatro oros olímpicos en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, el hombre que ridiculizó el concepto de la supremacía aria que llevaba años propagando Adolf Hitler desde su trono teutón.

Y de eso trata la película del director británico Stephen Hopkins, de la raza y la negritud de entonces, de lo miserable del trato a los de su color y clase, alargando el debate de lo que queda por resolver 80 años después, ahora que no se habla de otra cosa en la industria que de la falta de diversidad, de los Oscar blancos, del brillante golpe de genio de Chris Rock para describir el evidente margen de diferencia entre negros y blancos.

Race recorre el viaje de James ClevelandJesse Owens -interpretado por Stephan James, conocido por su papel en Selma- como estudiante y atleta en la era de la Gran Depresión, las escenas de racismo en la Universidad de Ohio y la apuesta decidida que hizo por él su entrenador, Larry Snyder -encarnado por Jason Sudeikis- para explotar su talento en la gran cita.

Sin ser una película grandiosa, ni mucho menos, el ejercicio de Hopkins cumple con la loable misión de contar una historia de la forma más recta posible para informar a las nuevas generaciones. Lo bueno, dicen, es que no hay nada fabricado para contentar a las masas consumidoras, algo tan propio de tantos largometrajes del mismo corte en Hollywood. Lo sustancial es verídico, el desprecio profundo de Hitler y su rabioso director de propaganda, Joseph Goebbels, hacia Owens; la admiración de una parte del público en aquel estadio olímpico berlinés tan marcial, a imagen y semejanza de los tambores nazis; y la amistad con la gran esperanza germana, a quien ganó de manera contundente, en el salto de longitud, Luz Long.

Lo confirma una de las tres hijas del atleta, Marlene Owens. “Todo en la película es preciso porque nos dieron la oportunidad de editar el guión. Después vimos la película, y lo que pensamos que no debía estar o no era cierto lo quitaron”.

De la información publicada en El Mundo (13.03.16), firmada por Pablo Scarpellini.

Se puede leer completa en: http://www.elmundo.es/cultura/2016/03/13/56e4c15ae2704ef7208b457e.html

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