Nuestra entrada de hoy quiero dedicarla a reflexionar sobre el periodismo deportivo, desde la perspectiva mencionada en el título: la calidad. En algún otro post hemos convenido en que la realidad es como cada uno la vemos; por lo tanto es esencialmente subjetiva, digan lo que digan algunos manuales. Y percibimos esa realidad, de una u otra forma, según determinadas variables: nuestro conocimiento de una materia en cuestión, el punto de vista elegido para la observación y el análisis, la actitud mental que tengamos hacia esa materia o la influencia que ejercen en nosotros aquellas personas a quienes conocemos o seguimos habitualmente a través de diferentes medios y canales (que hoy son más que nunca). Y es aquí donde ya directamente entramos en materia, porque los periodistas se han convertido en los mayores ‘influenciadores’ de la opinión pública y analizar de qué manera lo están haciendo cobra no poca importancia.

Lo primero que desearía destacar es que he tomado prestado el título de hoy de un blog que (si no lo conocéis ya) deseo presentaros y recomendaros: ‘Periodismo deportivo de calidad’ , que desde 2010 escribe José Luis Rojas Torrijos, profesor de Periodismo en la Universidad de Sevilla y EUSA. La idea nació, según me cuenta el propio el autor, como continuación de su tesis doctoral sobre ‘Periodismo deportivo y libros de estilo’, leída en la universidad sevillana. Por eso bautizó así su bitácora.

En ella podemos encontrar múltiples enfoques de lo que es hoy el periodismo deportivo en España. Muchos de esos enfoques son altamente originales y modernos. Nos hablan, por ejemplo, de la ‘futbolización’ de la información deportiva, de la gestación de un lenguaje deportivo internacional, de la responsabilidad social del informador en el uso del lenguaje ante la proliferación de hechos violentos en el mundo del deporte o de la construcción de las noticias desde una mirada androcéntrica (masculina), entre otros.

La primera vez que supe de este bloguero fue con motivo de una entrevista concedida a Hernán Restrepo, gestor de contenidos de la Red Ética Segura de la FNPI. En ella afirmaba que la falta de objetividad y el mal uso del lenguaje caracterizan el periodismo deportivo: “No puede ser calificado de periodístico algo que abiertamente es parcial y servil hacia sus  fuentes”, decía en referencia a los periodistas que defienden a su equipo constantemente.

Estas ‘miradas’ profundas y críticas del profesor Rojas tienen a mi modo de ver un valor especial, si cabe, por el hecho de que a su experiencia académica -que debe garantizar un necesario  nivel teórico- une su práctica profesional en redacciones de diversos medios como Radio Nacional de España, Canal Sur Radio, Estadio Deportivo o Sports.com; andadura que completa en los departamentos de prensa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Sevilla o, a día de hoy, en la oficina del Portavoz de la Junta de Andalucía. Teoría y praxis hacen más agudo el ‘ojo clínico’ del profesor y lo convierten en un autor más que recomendable.  Los seguidores de este blog podrán comprobar que, en efecto, yo lo tengo entre mis páginas preferidas.

El título de referencia también se convirtió en materia de un ‘tuitdebate’ organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) el 26 de septiembre de 2013. En él participaron muchos periodistas, algunos de ellos bien conocidos del gran público aficionado, como Miguel Ángel Méndez, Juanma Trueba, María Escario o mi admirado Ramón Trecet (de quien hablaremos pronto en otro post), entre otros muchos.  Debo decir que el debate me supo a poco, porque no se profundizó en la mayoría de los temas planteados. Sin embargo, parece un buen comienzo, que servirá de base para la reflexión a toda persona que sí esté interesada en llegar un poco más al fondo de la cuestión.

Me gustó que algunos de los intervinientes hicieron autocrítica sobre el momento de la profesión, síntoma de que algunas prácticas no marchan por los derroteros que debieran y son manifiestamente mejorables. Se refirieron, en concreto, a crisis de credibilidad, a falta de independencia y a tendencia al sensacionalismo, entre otras preocupaciones.  Y así lo titulaba la Asociación de la Prensa de Alicante el 1 de octubre de 2013 en su web.

Lo dicho: estamos en el esperanzador inicio de un camino que debería llevarnos a mejorar la práctica periodística en el deporte. Y ojalá progresemos adecuadamente en este empeño, pues de ello dependerá en buena parte la capacidad de entender, juzgar y opinar al respecto por parte de los actores del sector y de los aficionados en general.

Como sabéis, la semana pasada se inauguraron en la ciudad rusa de Sochi los juegos paralímpicos de invierno. Y quisiera terminar esta entrada animando a la lectura de la Guía de Estilo para profesionales que tengan que informar de este evento, publicada por el profesor Rojas. La Guía, según él mismo nos cuenta, persigue dos objetivos: por un lado, dar a conocer de la manera más amplia posible la realidad del deporte adaptado y mejorar su imagen social; por otro, abordar adecuadamente estos contenidos mediante un uso respetuoso de los términos lingüísticos y de las imágenes en las noticias que concedan protagonismo al movimiento paralímpico y, por extensión, a todos los colectivos con discapacidad.

Dos objetivos bien nobles para una iniciativa que se me antoja oportuna y altamente interesante. Deberíamos leer la Guía pues nos puede ayudar (a todos) a ser un poco más sensibles con las personas disminuidas… aunque no seamos periodistas deportivos.

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