Después del recital dado el miércoles pasado en el estadio Vicente Calderón, que supuso su clasificación para las semifinales de la Champions (derrotó al Barcelona por 1-0 pero demostró mucha mayor superioridad en el juego que la del resultado final), el Atlético de Madrid parece estar encontrando -por fin- respuestas para las preguntas que viene haciéndose desde hace ya doce años, fielmente reflejadas en el ‘psicoanálisis publicitario’ que ideó la agencia Sra. Rushmore y que ha dado la vuelta al mundo como ejemplo paradigmático de ‘campaña emocional’.

Seguramente todos habremos visto alguno de esos inolvidables spots, que brevemente voy a recordar. La primera campaña se inició en la temporada 2001-02. El Club buscaba socios y abonados, ni más ni menos. Hasta aquí, todo normal. Pero lo hizo mediante el diálogo puro entre un niño pequeño y su padre, a quien preguntaba cándidamente:  “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”. Y el padre responde con un prolongado silencio, porque ese sentimiento “no es fácil de explicar. Pero es algo muy, muy grande”.

Cuando todo el mundo pensaba que aquel spot había pasado a la historia, los creativos resucitaron la storytelling once años más tarde y, en esta ocasión, tras ganar el equipo un par de competiciones europeas. Esta vez, la acción no transcurría en el coche, sino en el relax del sofá del salón de casa, donde el niño le lanza a su padre otra pregunta de esas facilonas: “Papá, ¿qué es más importante, La Champions o la Europa League? Y el padre, consciente de que debía darle –esta vez sí– alguna respuesta con sentido, volvió a cubrirse de gloria: “Depende… [largo silencio del padre]. Nuestra verdad es nuestra verdad: 3 finales en dos años”.

El niño, claro está, va comprendiendo lo que significan los intencionados silencios y las elocuentes evasivas de su progenitor… por ello, se lo quiso agradecer este año con el mejor regalo que un hijo puede hacernos el día del padre. Un regalo de amor agradecido.

El Club Atlético de Madrid ha ido ganando socios y abonados; el equipo tiene más adeptos (surgen como las setas en temporada); los jugadores, miles y miles de fans en todas las latitudes; y el fútbol… sí, el fútbol también ha ganado una masa ingente de aficionados agradecidos al Atlético de Madrid por demostrar que se puede hacer un gran equipo, y practicar un juego intenso y precioso sin pagar sumas de dinero insultantes por jugadores que no las justifican en absoluto; por estrellas que ni siquiera son necesarias para el buen funcionamiento de un equipo.

Creo que nuestro niño, muy cerca ya de desentrañar por completo el enigma de la esencia colchonera, podría preguntar cualquier día de estos a su progenitor: “Papá ¿por qué ahora juega tan bien el Atleti?”. Y su padre, erre que erre, fiel al guión, debería seguir poniendo cara de póker, sin ser capaz de explicárselo de forma convincente…

Sin embargo, y como para eso está este blog, le diremos al papá que puede hacer un breve repaso a la hemeroteca on line, que tantas y tantas claves puede ofrecernos. Porque algunos análisis ya vienen de lejos (por tanto, no hablamos de casualidades ni de suerte); de los inicios de esta Liga en la que el Atlético –“partido a partido”-, que diría el entrenador del equipo, consiguió ganar los siete primeros encuentros. Después vendría la Champions, en cuya primera fase (la de grupos) tampoco se dejó ni un solo punto por el camino. En laCopa del Rey perdió contra el Real Madrid, pero compitió bien y perfectamente pudo clasificarse para la final; y, a día de hoy, puede ganar los dos títulos grandes de la temporada: Liga (va el primero) y Champions (está en las semis).

¿Cómo puede competir el Atlético de Madrid, con garantías contra Madrid y Barça cuando su presupuesto es la cuarta parte? Pues creo que tiene que ver con unos cuantos factores:

  • Es básicamente el mismo equipo que el de hace tres años, aunque se hayan hecho algunos ajustes, y lo mismo sucede con su entrenador; mientras tanto, los dos equipos rivales hicieron unas cuantas incorporaciones, que tardaron en arrancar y encajar, y sus entrenadores son nuevos también este año.
  • El Atlético está formado por muy buenos jugadores, ‘deportistas’ hechos y derechos, que se dedican simplemente a jugar al fútbol y ninguno de ellos va de ‘estrella’; en cambio, bien sabemos lo que sucede en los equipos rivales.
  • En el equipo de la ribera del Manzanares importan ciertos valores que no se corresponden inexorablemente con los del cheque y la cartera para todo, como sucede en los otros barrios (donde parece que lo más importante es ser ricos);
  • Y por no extenderme mucho más, la diferencia fundamental estriba en que el Atlético de Madrid tiene un entrenador, Diego Pablo Simeone, mucho más inspirador para sus jugadores que Ancelotti y Martino lo son para los suyos. Los jugadores atléticos están a muerte con su entrenador y se dejan la vida en el campo por plasmar la táctica que Simeone les pide. Y Simeone ha puesto a remar a todos en la misma dirección. Y eso es algo que no sucede en los otros dos equipos (y a quien no lo crea, que vuelva a ver los partidos de vuelta de los cuartos de final de la Champions).

Mucho se ha dicho y escrito sobre las claves del éxito de Simeone, pero básicamente hay coincidencia en unos rasgos bien marcados, en unos valores personales y profesionales sólidos, asociados a su marca personal: trabajador incansable, humilde irredento, espíritu ganador, pone al equipo ante todo y por encima de todos, es especialmente franco sobre su porqué, no engaña a nadie con expectativas falsas y exige máximo esfuerzo hasta el final. “Invito a los jugadores que sueñen a que despierten (…) aún no hemos ganado nada”.

A quienes deseen profundizar en la tabla de ‘Los 10 mandamientos de la Ley del Cholo’, les animo a leer el buenísimo trabajo de análisis y recopilatorio que a mi modo de ver realiza Rafael Valentín Pastrana en su Blog ‘El tema 8’.

Este trabajo, dada su extensión, lo parte el autor en dos mitades, pero es de obligado cumplimiento leer también la segunda.

Pastrana nos explica en su página que “El tema 8 es como el primer amor: no se olvida nunca”. Quizá sea éste el momento de que el padre de nuestra historia ya le pueda decir algo concreto a su hijo, sentencia que él tampoco pueda olvidar nunca: “Mira, hijo, el Atleti juega tan bien, entre otras cosas, por todo lo que hemos podido leer hoy en este blog… Y porque flota mucha pasión en el ambiente”.

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