Cristiano Ronaldo la lio parda en París, mientras recogía su quinto balón de oro, igualando así a Lionel Messi (que estaba sentado a su lado). Los dos han reinado en este galardón durante la última década y siempre perdurará en la mente de los aficionados la enconada pugna que están librando por alzarse con la hegemonía individual de un deporte que, en esencia, es colectivo. El Balón de Oro lo organiza y concede la revista France Football, que publica siempre, horas después de la ceremonia, una entrevista con el ganador de turno. Y en este caso, Cristiano se despachó con algunos titulares que se hicieron virales, por polémicos, en cuestión de minutos. Por ejemplo, cuando se autoproclamó como “el mejor jugador de la historia” (no mundial, este año, sino de la Historia del Fútbol). ¿Demasiado?

Supongo que CR7 debe estar plenamente convencido de lo que declaró, lo doy por hecho, pero ha molestado a muchas personas que así lo hiciera, porque piensan que cometió un imperdonable pecado de soberbia, egocentrismo, falsa modestia o como se quiera llamar.

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