Rafael Nadal parece que –esta vez sí- ya se ha cansado de tanta y tan burda animadversión hacia su persona y su reputación que ha decidido tomar medidas. El lunes, durante la rueda de prensa celebrada con motivo de su primera victoria en el torneo Master 1000 de Indian Wells (EE.UU.) anunció que ha decidido querellarse por difamación contra la antigua ministra de Sanidad y Deportes de Francia, Roselyne Bachelot, que la semana pasada le acusó de dopaje sin esgrimir prueba alguna de por medio. No es la primera vez que nuestros deportistas sufren las críticas ‘gabachas’, ni tampoco es nuevo para Nadal.

Me parece muy bien –de hecho me gusta mucho– que Rafa y todo su entorno estén de acuerdo en que hay que parar los pies a los maledicentes gratuitos; esos que acusan o critican sin pruebas, únicamente por hacer daño, por arrojar una sombra de duda sobre la persona criticada. Y lo hacen porque la Justicia, después, actúa con excesiva parsimonia (si es que llega a actuar); en definitiva, porque sus difamaciones les salen gratis (o casi). Estoy de acuerdo con el piloto Carlos Sáinz en que la mala baba francesa contra nuestro deporte es por pura envidia, porque tenemos muchos más campeones deportistas que ellos, cuando su país es mayor que el nuestro; lo mismo que su nivel de desarrollo económico. Aún así, comprendiéndolo, creo que debemos coincidir todos en que el comportamiento de la susodicha Bachelot es de todo punto intolerable.

“La voy a demandar a ella y demandaré a todos los que hagan comentarios similares en el futuro, porque ya estoy harto de estas cosas. En el pasado lo dejé pasar en varias ocasiones, pero ahora no lo haré más”. Nadal, visiblemente cabreado, estaba enviando un serio aviso a navegantes; es decir, un nítido mensaje a las ‘hienas’ periodísticas que pretendan ahora sumarse a esta ceremonia de la confusión presidida por la ex ministra.

Bachelot, que ejerció como ministra en el Gobierno de Nicolás Sarkozy (2007-10) aseguró en una tertulia televisiva, que la larga lesión de rodilla que padeció Nadal durante los años 2012-13, que le tuvo apartado de las canchas por un largo periodo de tiempo, en realidad no fue tal; se trataba simplemente de una estrategia para tapar el hecho de que había dado positivo en un control anti dopaje: “Sabemos que la famosa lesión de Rafa Nadal, que le tuvo siete meses fuera de la competición, es ciertamente debido a un control positivo”.

La argumentación de la ex ministra ante sus contertulios televisivos fue así de sólida: “Cada vez que veáis que un jugador de tenis para durante varios meses, es que ha dado positivo y que está cubierto por la ley del silencio. No siempre, por supuesto, pero muy a menudo”. ¿Se puede ser más majadera? Según Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa, sí que se puede.  Porque él, nada más conocer la noticia, la llamó directamente “imbécil”, asegurando que la llamaba así porque Bachelot es capaz de decir “cualquier barbaridad” contra su sobrino, demostrando no “entender nada de tenis”. Y decía esto Toni porque la ex ministra debería saber que a Rafa le han hecho ya más de 400 controles anti dopaje a lo largo de su carrera y jamás ha dado positivo.

A pesar de ello, la señora Bachelot se reafirmó el lunes pasado en unas declaraciones al diario digital Ouest France. Dijo sentirse “halagada” por el interés que ha mostrado Nadal con sus palabras hacia ella, y aseguró que durante el debate televisivo en el que se estaba analizando el positivo que había dado una semana antes la tenista María Sharapova [ simplemente se había hecho “eco de comentarios muy extendidos que se hacen en el mundo del tenis y en la prensa”. Y en concreto dijo que “periódicos como ‘Le Monde’ o ‘L’Equipe’, y dirigentes como Yannick Noah le han acusado de dopaje. Hay jugadores que han denunciado esas prácticas que se utilizan ampliamente y recordó que el jugador austríaco Köllerer llegaron a declarar que “es imposible que Nadal y Ferrer no se hayan dopado”. No me extraña que Sarkozy perdiera las elecciones, teniendo en su gobierno personas como esta.

Por todas estas cosas, Rafael Nadal ha estallado definitivamente: “Estoy cansado de estas cosas. Las he dejado pasar algunas veces en el pasado, pero nunca más (…) Esperaba algo mejor de una persona que ha sido ministra de un gran país como Francia”. Nadal, que ha ganado 14 títulos de Grand Slam, que hoy es el número cinco en el ranking mundial pero que ocupó el primero durante la etapa de la ministra), recordó a los periodistas presentes en Indian Wells que desde los cinco años ha venido “trabajando mucho y siempre por el camino correcto” para alcanzar éxito. Le entiendo muy bien cuando dice que ahora no puede consentir que se atente de esta manera contra su reputación tan sufrida y merecidamente conseguida. Por eso, el asunto ya está en manos de sus abogados.

Porque Nadal es, para muchos, el mejor deportista español de todos los tiempos. Y no solo por la cantidad de trofeos conquistados (que son muchísimos) sino por su ejemplo de saber perder siempre con caballerosidad, de respetar siempre a sus rivales, de saber reconocer sus errores cuando los comete… y de transmitir los valores del deporte en todo momento. No, no puede permitir que una mentecata ex ministra pueda, siquiera, atentar contra rasgos tan importantes y consolidados.

Nadal tiene muchos y grandes amigos en el mundo del deporte, campeones como él, que han salido en su defensa sin pestañear. Por ejemplo, el piloto Carlos Sainz, quien considera que la Bachelot dijo aquellas expresiones tan inapropiadas en pleno ataque de envidia. Sainz recordó que no es la primera vez que esto sucede en Francia y no solo contra Rafa:  “Son reincidentes no sólo contra Nadal, sino contra muchos deportistas españoles. Deben de ser producto de la envidia, porque no entiendo como una ex ministra, sin poder demostrar nada, tenga el valor de hacer este tipo de declaraciones”, dijo.  En la misma línea, nuestro secretario de Estado, Miguel Cardenal, recordó en Radio Marca que esta señora pasará a la historia como una auténtica charlatana, “que a veces hace declaraciones desafortunadas en cualquier ámbito. No es el primer día. Esta es una falacia, imposible que sea verdad”.

Otro de los grandes de nuestro deporte, Pau Gasol, se lanzó a Twitter con el hastag #TodosSomosNadal y escribió: “Toda mi confianza y apoyo a mi amigo Rafa Nadal”. La foto que ilustraba su tuit reflejaba el abrazo que se dieron los dos grandes amigos tras la final de Roland Garros en 2012. Supongo que esa imagen escocería la memoria de Bachelot.

Insisto. Creo que Nadal hace muy bien yendo por la vía judicial en este asunto. El campeón se enfrenta ya a la treintena y muchos piensan que, quizá, su carrera deportiva está divisando ya el ocaso. Y puede que sea cierto. La palabra “ganar” es la que siempre ha definido a nuestro campeón; pero en Buenos Aires, recientemente, dejó en el aire una frase que aún resuena en los mentideros del tenis: “nadie gana eternamente”. La edad y las lesiones le están pasando factura y, tal vez por esa razón, no debe consentir que nadie manche –ni siquiera que trate de hacerlo- tan inmaculada trayectoria. Ahora, bajo ningún concepto.

¡Adelante, Rafa! No decaigas. Demuestra quién eres y por qué lo eres. Confío en que la justicia francesa se tome el asunto con el interés que merece y al final no resuelva este caso cuando Nadal tengo nietos (no exagero mucho). Porque, además, este es un delito que puede ir mucho más allá de la mera difamación. “Difama, que algo queda”, dice nuestro refranero… Y yo, en este punto, me pregunto: ¿Dónde queda el honor? ¿Y cómo se repara?… Confío en que a esa señora, el calentón le salga un poco caro.

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