Nuestros clubes de fútbol más profesionales (léase los de primera y segunda división) son cada día más transparentes, pero todavía lo son poco. Al menos eso es lo que se desprende del segundo Índice de Transparencia de los Clubes de Fútbol (INFUT), elaborado de forma independiente por Transparencia Internacional España. El INFUT 2016, presentado este lunes en Madrid, arroja una serie de conclusiones interesantes que me gustaría comentar en este post.

De manera preliminar debo especificar que el informe radiografía y evalúa las prácticas de transparencia de los 41 clubes profesionales afiliados a LaLiga a través de un conjunto de 60 indicadores relativos a cinco grandes áreas de esta materia tan relevante desde la perspectiva reputacional de esos clubes. Hasta el año pasado, cuando se publicó el primer estudio, todo nos conducía a pensar que los clubes de fútbol no se habían sentido concernidos por la necesidad de ser transparentes… como si esa práctica de buen gobierno empresarial no tuviera que ver con ellos. Pero bastó que sus nombres aparecieran vinculados a paupérrimos índices de transparencia para que se pusieran de forma inmediata las pilas. Y eso es lo que parece más directamente relacionado con algunas de las sorpresas recibidas este año.

Lo primero que me llama la atención es que tan solo dos clubes -el Betis (Primera División) y el Numancia (Segunda División)- han alcanzado la máxima puntuación (100 sobre 100). Detrás, Eibar, Lugo, Real Madrid, Barcelona, Leganés, Deportivo, Espanyol y Sevilla completan los diez primeros puestos de este ranking. Este curioso y heterogéneo Top ten hace buena una de las conclusiones del informe: “La transparencia es una cuestión de voluntad o de actitud, más que de tamaño económico o capacidad presupuestaria”. Y hace notar que los cuatro clubes que encabezan la lista tienen una dimensión económica más bien reducida, y un rango deportivo tanto de Primera como de Segunda División. Es decir, nada tiene que ver con el potencial económico de los clubes.

De hecho, el liderazgo del Betis representa un ejemplo paradigmático de esta edición, pues en la primera ocupó el último lugar de la tabla. Un salto tan gigantesco (de último a primero), no se explica simplemente por un milagro sino por la concienciación de los responsables del club en cuanto a la necesidad de contar e informar a sus públicos objetivo -de manera natural y con todo lujo de detalles- lo que hacen, por qué lo hacen y cómo lo hacen. Quizá es que se han dado cuenta de que, en un negocio tan emocional como es el fútbol, no queda otro camino. Por mi parte, deseo felicitar al Betis y hago votos para que, tanto el club sevillano como el Numancia (Soria), sigan comprometidos con esos niveles de excelencia en su comunicación y mantengan los resultados de este año.

Si acudimos a la valoración global, vemos que 29 clubes (el 71%) han superado los 50 puntos sobre 100, mientras que 12 entidades (29%) quedan por debajo del aprobado. La Liga destaca que, en relación a la primera edición, se ha mejorado notablemente; sin embargo, siendo esto objetivamente cierto, considero que se trata de puntuaciones manifiestamente mejorables. Veamos los resultados medios en relación a las cinco áreas evaluadas…  

En tres de ellas, la puntuación media supera los 50 puntos sobre 100:

  • Información sobre el club de fútbol (75,6);
  • Relaciones con los socios, aficionados y público en general (74,1);
  • Indicadores de la Ley de Transparencia (64,3).

Por el contrario, en las otras dos áreas, se registra un suspenso:

  • Transparencia económico-financiera (49,6);
  • Transparencia en las contrataciones y suministros (40,7).

Parece fácil intuir –o deducir– de qué aspectos de la gestión empresarial de los clubes prefieren sus dirigentes ocultar directamente o pasar página de soslayo: resultados económicos, fichajes, contrataciones de servicios, pagos de impuestos, etc. El informe pone de manifiesto que los casos de Osasuna, Málaga y Villarreal son los más relevantes en La Liga Santander. Pero es en la Liga 1/2/3 en la que proliferan otros como Getafe, Valladolid, Cádiz, Rayo Vallecano, Almería, Levante, Oviedo, Huesca y Reus (la peor nota).

El presidente de la LFP, Javier Tebas, parece personalmente empeñado en que estos índices sigan mejorando de forma continua. De hecho, durante la presentación del informe, destacó que en el informe se analizan valores que van más allá de lo que marca la ley, pues todos los clubes deben cumplir las normas de transparencia establecidas por la Ley de Sociedades Anónimas (si no, no podrían estar inscritos). “Lo que LaLiga está incentivando es el ‘sometimiento’ [del fútbol profesional] a la transparencia. Desde el año pasado ya son obligatorias unas normas de prevención de delitos, sin las cuales no pueden inscribirse en la competición. Conseguir la perfección es difícil en un ámbito en el que hace unos años no existía transparencia… Se va mejorando y vamos a seguir avanzando. Se tendrán que publicar las cuentas en la web, en sitios de fácil acceso y con apartados de información adecuados”, aseguró Tebas. “Somos el único sector privado que está haciendo esto. Y público ni les cuento. Nos hemos sometido voluntariamente, hasta los clubes que suspenden; seguro que la próxima vez sacarán mejor nota. Algunos por desconocimiento, otros por falta de aptitud… pero todos van a mejorar. Esto hace cuatro años en el fútbol profesional era impensable. Porque esto no lo dice LaLiga, lo dice una organización internacional de prestigio como es Transparencia Internacional”.

Un razonamiento de Tebas que se alinea con la valoración positiva que hizo el presidente de esta ONG, el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Jesús Lizcano: “Los clubes han mejorado y se han puesto las pilas, pero aún queda un largo camino por recorrer… porque todavía están lejos del nivel de transparencia que se le debe exigir a las entidades de interés social”.

Desde luego, me sorprende que este consejo a estas alturas se lo tengan que estar dando a empresas cuya gestión tanto tiene que ver con lo emocional. Vuelvo a recordar en este blog que esos dirigentes se equivocan –y mucho– si piensan que ellos son los dueños de un club por el mero hecho de ser accionistas mayoritarios y que, por ello, pueden hacer mangas y capirotes en esa gestión. El auténtico ‘propietario intangible’ es la masa de seguidores, cuya alma fanática colectiva conecta con los valores y sentimientos de su equipo, de su tradición, de su historia… aunque no tengan participación económica alguna en el capital de la entidad.

Esa masa de seguidores y aficionados es la que funciona como auténtico ‘motor intangible’ de un club, la que le da sentido a todo lo que ocurre en su seno… y es la que se gasta su dinero en beneficio de los accionistas capitalista. Que estos no lo olviden. Porque con todas esas personas –los ‘clientes emocionales’– se debe ser transparente, muy transparente. Y hasta que no sean conscientes de que la transparencia es una obligación, y no una mera opción, las cosas no cambiarán de forma sustancial, ni mejorarán de manera definitiva.

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