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Los aficionados del Ajax ‘ahorcan’ al portero del Feyenoord

Hooligans disfrazados de aficionados con una misión: recordar a Kenneth Vermeer que no olvidan su ‘traición’. El incidente tuvo lugar el domingo durante la visita del Feyenoord al Ámsterdam Arena. Los fans del Ajax, aún resentidos por el fichaje del portero por el equipo rival, decidieron colgar de la grada, como si de un ahorcamiento se tratara, un muñeco que simulaba ser el jugador neerlandés. Tan solo un ejemplo más de que el fútbol tiene poca memoria y que lo que hoy es admiración, mañana es rencor.

Vermeer jugó durante seis temporadas en el Ajax hasta que en 2014 firmó por el Feyenoord y, a juzgar por la reacción de la afición local, no olvidan su salida. En el vídeo se puede ver cómo un individuo cuelga por el cuello un muñeco con una camiseta en la que se lee “Vermeer” en la espalda. El jugador, que se convirtió en el blanco de todos los cánticos de la afición local, aseguró haber visto el muñeco, aunque no quiso hacer comentarios al respecto.

De acuerdo con medios holandeses el club ha identificado al responsable y le ha prohibido la entrada al estadio. El entrenador del Ajax, Frank de Boer, dijo que la actuación de la afición había sido “decepcionante”, además de comentar que “deberían apoyar a su propio equipo en vez de hacer esas cosas”.

Esta no es la primera vez que un jugador de fútbol vive un episodio de esta índole. En septiembre del año pasado Mathieu Valbuena también vio cómo el estadio en el que jugó la mayor parte de su carrera, el Velodrome, se alzaba contra él. El jugador francés jugó ocho años en el Olympique de Marsella, fue despedido con honores e incluso retiraron su dorsal, el número 28, cuando decidió irse al Dínamo de Moscú. Sin embargo, tras su paso por la liga rusa, Valbuena volvió a Francia, pero para vestir la camiseta del Olympique de Lyon, enemigo histórico del equipo marsellés.

La afición del OM no pasó por alto esta infidelidad del jugador y, cuando visitó la que fue su casa, le recibieron con silbidos, insultos y un muñeco con su elástica ahorcado. También se desplegaron pancartas que rezaban “Los verdaderos marselleses solo juegan en el OM. No eres más que un traidor”. Por si fuera poco, el club dio marcha atrás en cuanto a la retirada del dorsal.

Otra afición que pasó del amor al odio con un jugador fue la del Standard. Steven Defour vivió una auténtica pesadilla en su regreso al estadio Maurice Dufrasne de Lieja, donde jugó durante cinco años antes de fichar por su máximo rival, el Anderlecht. En esta ocasión, desde uno de los fondos se desplegó una enorme pancarta en la que aparecía su cabeza cortada. El centrocampista no pudo ignorar los constantes cánticos que le dirigían los fans del Standard y acabó perdiendo los nervios, por lo que fue expulsado tras lanzar un balonazo al público.
De la noticia publicada en El Mundo.com (08.02.16), firmada por Laura Ciudad.

Se puede leer completa en:
http://www.elmundo.es/deportes/2016/02/08/56b887f9268e3e47768b4588.html

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