Supongo que a estas alturas del partido –permítaseme esta licencia literaria/futbolística– todo buen aficionado al deporte, al fútbol y a la gestión de los intangibles (la razón de ser de este blog) ya conocen que Diego Pablo Simeone, el Cholo, renovó el martes pasado como entrenador del Atlético de Madrid hasta 2020, un hecho considerado por muchos periodistas y aficionados como un auténtico hito en la historia del club y de nuestro fútbol. Comparto esa opinión y voy aún más lejos al pensar que se trata de un milagro, pues semejante confianza durante tanto tiempo (cinco años) es inusual.

Las cosas se han hecho bien estos años y resulta de justicia que a su artífice se le reconozca ahora de tal forma. Parece que El Cholo cobrará una muy buena suma de dinero –se habla de seis millones netos al año–  y creo que le merece, tal y como está este loco mundo del fútbol. El Club le entrega la parcela deportiva (completa) y pone en sus manos el futuro de la entidad. Seguro que los Gil Marín, Cerezo y Villaverde, junto con el nuevo accionista chino (Wang Jianlin), no se equivocan. La ocasión, por trascendente, merecía solemnidad y el Cholo no ha defraudado a los suyos.

Nada mejor para ilustrar el acuerdo alcanzado por las partes como otro vídeo de esos que tanto permiten conectar emocionalmente al Club con sus aficionados. Desde aquella campaña en la que un niño le hacía a su padre la pregunta del millón (“Papá ¿por qué somos del Atléti?”), el club rojiblanco sigue la filosofía propagandística de que una imagen vale por mil palabras. En esta ocasión, la pieza dura apenas ochenta segundos y, sobre unas imágenes que muestran la esencia y el carácter de Simeone, va sobre impresionando 20 palabras que, a modo de ideas-fuerza, tratan de definir el ideario del líder carismático.

Hay quien ha dicho que esas 20 palabras representan los valores personales del técnico argentino… su libro de estilo y que, en definitiva, también son sus auténticos motivos para la firma de la ampliación. Sin embargo, es el Club el que las hace suyas y las utiliza como corpus de valores institucionales para identificarlos con la personalidad de su técnico. Esa palabras mágicas son: compromiso, trabajo, equipo, liderazgo, pasión, leyenda, alma, éxito, fútbol, coraje, corazón, intensidad, orgullo, sentimiento, auténtico, pertenencia, futuro, ilusión, entrega y ganador.

En su primera comparecencia de prensa, tras la firma del acuerdo, Simeone empleó con frecuencia frases e ideas que desarrollan estos conceptos-fuerza, con el fin de ir educando a la parroquia en su nuevo ideario. Algunos comentaristas, vieron en ellas una cierta actitud radical y un poco totalitaria en el técnico, pensando que iba de sobrado y un pelín soberbio (imagino que serán los anti colchoneros, que también existen, como sucede con las meigas). Pero a mí me pareció disculpable… que todo fue más bien fruto de la euforia y felicidad del momento, y creo que habrá momentos de comprobar lo que de verdad encierran esos asertos. Veamos algunos ejemplos:

“En la vida hay que elegir y yo soy el que elijo quedarme en el Atlético”. Declaración de intenciones clara, que puede sonar un poco ‘categórica’. Creo que si la formula así es porque Simeone desea marcar de forma nítida el territorio de su independencia y capacidad prácticamente ilimitada en la toma de decisiones. Sin olvidar, claro, que si él es que puede elegir es porque el Club también desea que él se quede… y por eso hace una apuesta clara por él (es el que le va a pagar).

A continuación, el Cholo se alinea con el club y le agradece el esfuerzo realizado, al confiar no solo en él sino también en todo su equipo (que seguirá a su lado durante estos años): “Es un momento muy importante para el club, que ha confiado en un grupo de trabajo. La estabilidad nos da la fuerza para seguir creciendo. Tengo que agradecer a los directivos la confianza otorgada desde aquel diciembre de 2011, cuando me llamaron, y a los futbolistas (los que se han ido y los que se quedaron), por saber que se pueden lograr los objetivos. Sin ellos no habríamos llegado hasta aquí”.

Un discurso bien hilvanado, sin esconder que la apuesta del Club implica (y requiere) un efecto de retorno, tanto económico como social: “No hay un proyecto sin resultados”, nos recuerda desde su Argentina natal donde estos días ha visitado a la familia. “Necesitamos clasificarnos tres años más en el tercer puesto de la Liga y conseguir estabilidad económica. No va a ser fácil, porque Valencia, Sevilla y Villarreal también se potencian”.

Por lo tanto, tiene los pies en la tierra y es muy consciente de que el futuro del Club dependerá a partir de ahora, en buena medida, de que su proyecto funcione. Y asume ese reto con todas las consecuencias, incluidas las económicas: “Por delante está la llegada del nuevo estadio. Hay mucha ilusión para formar parte de esa inauguración. Elijo estar donde estoy, convencido de que el club va a seguir creciendo. Está fuerte y con entusiasmo”.

Desde ese entusiasmo colectivo y la experiencia adquirida como entrenador durante estos años, el líder rojiblanco dice afrontar el futuro: “Nos dieron tiempo para trabajar y una plantilla muy competente, y no era fácil. Nosotros le dimos pasión al Atlético. El cuerpo técnico nos conocemos desde hace nueve años y trabajamos muy bien en conjunto, por eso este es un día muy especial. Cuando llegué soñaba y me imaginaba un equipo competitivo, molesto, contragolpeador, intenso, que compitiera en Liga, en Copa, en Champions…”.

Ese equipo ya lo tiene ahora y podrá seguir moldeándolo y mejorándolo a su leal saber y entender, en adelante, desde sus propias decisiones. Porque será él quien apruebe las altas y las bajas en la plantilla, personalmente, desde su nuevo papel de manager general deportivo, como hombre de club y no ya como su mero empleado. El club del Manzanares se ha puesto en sus manos y por eso pienso que -aunque me sorprende, me interesa y me gusta- esta apuesta no está exenta de riesgos.

Y el Club, que se ha echado al lado dejando todo el protagonismo a su ‘nuevo Ferguson’ (en alusión a Sir Alex, que llevó durante dos décadas la manija deportiva del Manchester United), se muestra especialmente confiado en que su apuesta es ganadora. El presidente,  Enrique Cerezo, se muestra consciente de la trascendencia: “Hoy es un día histórico para el Atlético. Simeone es pasión, esfuerzo, nobleza, trabajo, solidaridad… Ya se esforzó como jugador; qué aficionado no recuerda aquel gol ante el Albacete el año del doblete. Triunfó como futbolista y sabíamos que no nos equivocábamos cuando le propusimos volver como técnico. Ha sabido sacar el mayor rendimiento de la plantilla y ha consolidado al equipo como uno de los grandes del fútbol europeo. Seguirá la estela de su admirado Luis Aragonés. A pesar de que es un hombre deportista que vive de los triunfos, quiero destacar su personalidad humana, es una persona con un corazón enorme”. Un corazón enorme, sí, que necesitará para soportar en los próximos años alguna que otra taquicardia.

Simeone ha recogido el guante y llevará el barco a buen puerto. Al menos así lo creo, deseo y espero. Aunque para mí el Cholo tiene por delante un reto incluso más importante que el del propio éxito deportivo… y por encima de él: demostrar de forma empírica que las cosas se pueden hacer de una forma más lógica, más cabal… sin tantas locuras o sinsentidos como los que se ven a diario en otros clubes de nuestro deporte. Esa también es mi vieja ensoñación y por eso seguiré de cerca el ‘experimento Simeone’.

Compartir...Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on Facebook0Share on LinkedIn0Email this to someone