De un tiempo a esta parte, es rara la semana en la que no llegan desde los tribunales de justicia noticias referidas al fútbol patrio. Es abrumador comprobar que la actividad relacionada con los jugadores y sus clubes, que debería ser esencialmente deportiva, acaba sucumbiendo a intereses económicos o de poder, que se materializan en comportamientos irregulares o en hechos delictivos que poco engrandecen dicha esencia. Nos hemos alejado de la senda correcta. Por eso creo que todos los actores del deporte, y en esta ocasión me referiré especialmente al fútbol, deberían reflexionar sobre el particular.

Porque esos casos son fundamentalmente un ejemplo nocivo para las generaciones venideras, a las que vamos a dejar un mal legado. Siento que con el deporte pasa, en esencia, algo parecido a la política. A fuerza de ser cada día más frecuentes, los malos comportamientos van pintándonos un ‘paisaje’ que resulta natural a ojos de muchos, hasta el extremo de que llegan a creer que ciertas corruptelas parecen normales, porque las haría cualquiera. Sin embargo, algunos de esos casos, como veremos, son importantes y pueden llegar a ser graves.. y empleo el condicional para no dar por hecha la culpabilidad de nadie. Dejaremos que la Justicia cumpla con su cometido. Pero el panorama se presenta bastante gris, tirando a negro.

La última noticia es de este lunes. Nos cuenta que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado penas de dos años y tres meses de cárcel para el actual presidente del Fútbol Club Barcelona, Josep María Bartomeu; y de siete años y medio para su antecesor, Sandro Rosell, por un presunto fraude fiscal de más de 13 millones de euros que habrían cometido en el fichaje del delantero brasileño Neymar. Además, el fiscal reclama para los dos mandatarios y para el club, como persona jurídica, multas e indemnizaciones por responsabilidad civil que superan los 62,6 millones de euros. En un escrito remitido al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, el fiscal José Perals atribuye a Bartomeu un delito fiscal supuestamente cometido en 2014 y pide para él una multa de 3,8 millones de euros; mientras, acusa a Rosell de dos delitos fiscales cometidos en los años 2011 y 2013 -por los que pide sendas multas que ascienden a 25,1 millones- así como un delito societario.

Como digo, dejemos trabajar a los jueces y no hagamos sobre el particular un juicio paralelo condenatorio; pero teniendo en cuenta que el Barcelona es uno de los cuatro clubes españoles –junto con Osasuna, Athletic y Real Madrid– que todavía son de sus socios, estos hechos revisten, si cabe, mayor gravedad. Porque ayer, varios medios coincidían al calcular que el fichaje de Neymar, que los directivos aseguraron costó 57,1 millones de euros (aún insisten en ello) podría acabar alcanzando casi los 160 millones.

Hablamos de un grave quebranto patrimonial para el club y sus socios. Y supongo que, a partir de ahora, tomando este caso como ejemplarizante, los clubes se lo pensarán bastante más antes de hacer locuras como la que nos ocupa. Si yo fuera socio del Barça, tendría claro que un fichaje así -tan caro económicamente y tan lesivo para la imagen pública del club- no compensa en absoluto.  Porque no todo vale. Bartomeu tendrá que convocar elecciones y, lo más probable, no se podrá presentar como candidato (queda moralmente desautorizado). Un desastre.

Están también las investigaciones por compraventa y amaños de partidos, y por malversación, que prometen estallar como una cadena de volcanes y dejar arrasado, bajo las cenizas de lava, el territorio de la credibilidad en nuestros dirigentes futbolísticos (y la de unos cuantos jugadores, también).  Hace pocos días, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, subrayó que la reciente detención del ex presidente de Osasuna, Miguel Archanco, el ex gerente Angel Vizcay y el ex directivo Txuma Peralta como consecuencia de la investigación policial que trata de esclarecer el destino de al menos 2,4 millones de euros extraídos de la cuenta del club, pone de manifiesto la importancia de este proceso para el fútbol español. Según Tebas, “Se está hablando no solo del amaño de un partido sino del destino de casi tres millones de euros de Osasuna”.

La Fiscalía Anticorrupción maneja hoy un amplio abanico de expedientes, tanto relativos a partidos como a equipos implicados en supuestas prácticas prohibidas y delitos que han podido ser más frecuentes de lo normal, desde hace varios años, en el fútbol español. Equipos como Getafe, Zaragoza, Mallorca, Rayo Vallecano, Xerez, Racing de Santander, Córdoba o Levante aparecen ‘salpicados’ de una u otra forma por los e-mails presentados por Javier Tebas en su denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción. No parecen pocos, desde luego. Y casi todos ellos corresponden a la recta final de la temporada 2012/13. “Algún día iba a pasar en el fútbol español”, recordó Tebas ante los periodistas. “Esto tiene y va a tener un recorrido”, sentenció tras remarcar que el deseo de la LFP es “limpiar todo el fútbol español según los indicios que pueda haber”.

La judicialización también preside la construcción (podríamos decir ‘la no construcción’) o remodelación de los estadios de varios clubes, como nos recordaba hace unos pocos días el portal Zoomnews en un reportaje titulado “Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia: compuestos y sin estadio”.

Explicaba su información que “La crisis económica y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria están detrás de los eternos retrasos en las mudanzas de estadio por parte del Atlético de Madrid y del Valencia. En el caso del club colchonero, además, se añaden aspectos judiciales que conforman un proceso enmarañado”. El traslado a La Peineta se ha fijado ahora para 2018, según algunos medios.

En el caso del Valencia, el problema es que las obras del Nuevo Mestalla se iniciaron en 2007 y quedaron interrumpidas dos años más tarde por culpa de problemas económicos y administrativos del Club y, después, también de la crisis general. Desde octubre de 2014, tras la llegada del nuevo propietario Peter Lim, se está trabajando en el desbloqueo de la situación. Lim se ha comprometido a que el Nuevo Mestalla esté listo en 2019, justo cuando el club cumplirá cien años. Deseamos que así sea, pero ya veremos.

En febrero, el Real Madrid vio rechazada su propuesta de remodelación del estadio Santiago Bernabéu y ahora el proyecto ha quedado en punto muerto. El Club proyectaba ampliar el espacio edificable alrededor del estadio, para erigir un centro comercial y un aparcamiento subterráneo, mientras el coliseo quedaría cubierto de forma espectacular mediante una cúpula que cubriría todo el estadio. Quinientos millones de euros, invasión de una parte del suelo del Paseo de la Castellana -otorgado por el Ayuntamiento de la capital al Real Madrid a cambio de que el club le diera otras parcelas de su propiedad, en Carabanchel (con valor de 4,4 millones de euros)- y del pago en efectivo de otros 6 millones. Pero el Tribunal Superior de Justicia lo echó abajo en febrero. En el Club dicen ser optimistas sobre el asunto de cara a un futuro a corto-medio plazo, pero lo cierto es que se deberán buscar otras soluciones ‘imaginativas’. Y veremos si se llega a buen puerto con este proyecto.

Y en el Barcelona, el actual presidente está empeñado en sacar adelante una remodelación a fondo del Camp Nou, en contra de la opinión de sus socios, quienes mayoritariamente piensan que gastarse 600 millones de euros parece un auténtico exceso. Si Bartomeu finalmente dimitiera, quizá los socios se puedan salir con la suya… pero lo veo difícil.

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