Este blog cumple ahora su segundo aniversario. Durante este tiempo hemos procurado acudir puntualmente a nuestra cita, de lunes a sábado, dejando tranquilos a los lectores los domingos y demás fiestas de guardar… Han sido publicadas más de 150 entradas propias y otras 450 referencias de artículos, entrevistas, reflexiones o videos publicados por mis colegas periodistas. Un balance interesante pues eso demuestra el auge que está adquiriendo la materia (deporte e intangibles) y lo mucho que le va interesando a la audiencia,  que parece ‘arrobada’ por el deporte en sus múltiples manifestaciones.

Pero que nadie tema que este post lo escribo para mi mayor gloria.  Ha sido solo un guiño para llegar a otra conclusión: muchos han sido los enfoques y valores del deporte analizados en esta bitácora. Y uno de ellos, que titulé en su día “El arte de callar”  me viene al pelo para escribir del asunto que nuestro título nos anuncia: la rajada de Rafa Benítez, que parece visiblemente enfadado con Florentino Pérez, presidente del Madrid, por prescindir de sus servicios estas navidades.  Y voy a explicarme, porque –como periodista que soy– defenderé siempre el derecho a la libre expresión de cualquiera… ahora bien, debo decirlo, eché en falta un poco de autocrítica por parte del interfecto. Y voy a tratar de explicarme.

El 17 de febrero, mientras comentaba para el canal de TV británico BT Sports el partido de Champions entre la Roma y el Real Madrid, Rafa Benítez se calentó en exceso (quiero pensar que su ‘rajada’ no estaba premeditada) y comenzó a soltar ‘lindezas’ contra el presidente blanco de este tenor: “Mi asistente Fabio Pecchia decía que había permanentes presiones del presidente que siempre está alrededor, habla a diario con jugadores y la prensa. No es fácil para un entrenador, especialmente cuando has estado en Inglaterra, ver al presidente hablar con los jugadores o con la prensa todos los días”.

De lo escuchado y leído, deduzco que Benítez no se siente responsable, en absoluto, de los resultados poco ‘presentables’ de su equipo, después de la primera vuelta de la competición liguera. Y, por supuesto, trató de justificarse echando balones fuera: “Es difícil explicar lo que pasó. Necesitas saber qué sucedió en el Madrid en los últimos años con Camacho, Del Bosque, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti. No es fácil. Tienes que hacer todo perfecto. Una vez que haces algo equivocado o que el presidente cree que está equivocado tienes problemas”. ¿Y….? [esto lo pregunto yo] ¿Es que él no lo sabía cuando fichó? (estaba tan publicado que, si hubiera tenido formato de libro, habría sido un best seller). 

En el fondo de su bilis brillaban el ‘odio’ al Club y la ‘impotencia’ por el hecho de que en su camino se hubiera cruzado el mejor Barça de la historia, el que parece haber destronado (al menos en la mente de los aficionados, que es donde de verdad importa) al Mejor Club del Siglo XX. “El problema es que, en fútbol, el Barcelona sigue ganando. Cambian [de entrenador] porque intentan encontrar soluciones a que el Barça gana más. Ese es el problema”. Lo siento, Rafa, pero no veo el problema por ninguna parte. Los retos forman parte de nuestro trabajo y, si un entrenador piensa que el Real Madrid no es capaz de retar al Barcelona y acabar con su aplastante liderazgo, es que no vale para el cargo. Y, de nuevo, una justificación más que discutible, esgrimida con la intención de herir al sentimiento colectivo del madridismo (donde le duele de verdad): “La clave para ganar la Liga es la consistencia. Tienes que luchar contra el Barcelona que tiene un estilo y un modelo. El Madrid cambia de entrenador cada año y tiene que empezar de nuevo. Esa es la razón por la que ha ganado una Liga y el Barça cinco de las siete últimas. Ha ganado el doble o más del doble de trofeos que el Madrid en el tiempo en el que el presidente está ahí”.

Vuelvo a sentirlo, Rafa, sobre todo por ti. Me da pena tu ‘lerditud’ tratando de reabrir la herida. No dijiste nada nuevo. Todos sabemos que, durante este siglo, el Barça ha ganado muchos más títulos que el Real Madrid. Es un hecho objetivo que llevan como pesado lastre los seguidores merengues; algo que tú deberías haber tenido en cuenta, pues eres un niño de la cantera. Pero, por lo que se ve, con códigos aún no del todo bien asumidos. Y uno de esos códigos dice que las pataletas, como sucede con la ropa sucia, se lavan en casa.

No es de extrañar, por tanto, la lluvia de críticas que la ha caído al ex entrenador blanco durante los últimos días. Desde la estructura del club han sido exquisitamente respetuosos y han preferido no manifestarse: “Esa es una decisión suya”, han venido a decirnos; pero recordando mentalmente el viejo refrán: “arrieros somos… y en el camino nos encontraremos” ; es decir, que las puertas de su club están cerradas para él, ya de por vida.

Desde algunos ilustres madridistas le ha caído la del pulpo… Por ejemplo, Pablo Laso, entrenador del primer equipo de baloncesto del Club (que sí gana al Barcelona, al menos de vez en cuando) le envió un recadito desde los micrófonos de El Larguero (Cadena SER): “Hablar de lo que ya ha pasado no creo que reporte nada en especial, si tiene algo que decir, lo mejor es hacerlo cuando estás dentro y no cuando ya estás fuera. Yo, como madridista, estoy contento porque el equipo tenga buenas sensaciones en estos momentos. Zidane lo está haciendo bien y los jugadores están contentos con él”.  José Antonio Camacho, otro de los ex técnicos blancos (al que Benítez, precisamente, citaba en sus comentarios), abundaba en esta línea: “Benítez está resentido contra el Real Madrid. Si yo fuera él, me mantendría callado. Seguro que Zidane dará con la tecla”.

Paco Buyo, portero del Madrid de 1986 hasta 1997 (una institución para el madridismo) tampoco entendió que Benítez criticase con tanta dureza al Madrid 43 días después de que se oficializase su despido: “Creo que se ha equivocado de principio a fin. Si se siente tan madridista, sus declaraciones están fuera de lugar. Él no cumplió las expectativas. Pienso que ha sido una rabieta”. Y Manolín Bueno, el alter ego de Paco Gento, esgrimió argumentos  similares: “Ya empezó mal. Cuando le vi llegar con la libreta dije: ‘Bufff…’. No se debe hablar mal de la que fue tu casa. No me gusta eso de echarle la culpa a otro si sales mal de un sitio”.

No voy a reiterarme en muchas más opiniones. Sólo traigo otra, que creo significativa porque no está tan vinculada al madridismo. Me refiero a la de Steven Gerrard, el que fuera capitán de aquel Liverpool que ganó la Champions con Rafa Benítez. En su biografía (‘My Story’), Gerrard cuenta que  “Benítez tomó una serie de decisiones equivocadas pensando solo en sí mismo. Quería todo el poder y el control. A mí eso no me gustaba”.

Supongo que Benítez habrá reflexionado sobre estas opiniones… nada favorables. Se habrá preguntado si él también ha hecho algo mal como entrenador del Real Madrid; si es que su afán de controlarlo todo siempre es un error estratégico mayúsculo (una utopía en ese club); si su falta de apoyo y exceso de crítica a los jugadores (no supo llevarse bien con ellos) tuvo que ver con su incapacidad para liderarlos de forma natural (él parece preferir el poder del ‘ordeno y mando’ al del liderazgo).

Y, sobre todo, espero que haya pensado en lo que ha hecho; de lo contrario le invito a revisar aquel post de 2014 en el que recomendábamos al central culé Gerard Piqué que leyera el opúsculo del abate Dinouart titulado “El arte de callar”, escrito nada menos que en 1771. En él nos decía que “El hombre se pierde en la palabra”. Cierto, creo. Y que “El primer grado de la sabiduría es saber callar; el segundo es saber hablar poco y moderarse en el discurso; el tercero es saber hablar mucho, sin hablar mal y sin hablar demasiado”. Ninguna de estas virtudes parece que adornan a Benítez. Tendrá que reflexionar, si es que quiere seguir entrenando y que le contrate pronto otro club. Porque, avisados ya estamos.

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