Podemos asistir estos días, desde el cierre del plazo de fichajes del pasado día 31, una cierta incredulidad sobre la falta de incorporaciones de futbolistas de relumbrón al Real Madrid. Nadie comprende a ciencia cierta por qué Florentino Pérez, quien pasó a la historia del fútbol mundial por la compra de jugadores galácticos, lleva ya tres años en los que no ha entrado en operación emblemática alguna.

Las fuerzas del anti madridismo imperante en nuestro país –muy poderosas– se han apresurado a jactarse de la pérdida de poder e influencia del presidente blanco: que si ha perdido este verano todas las grandes operaciones que ha intentando (Pogbá, Lewandoski, André Gómez y alguna otra), que si los jugadores no quieren venir al Real Madrid, que si el club tiene problemas económicos… sin pararse a pensar en que ahora, desde hace ya tiempo, sus estrategias son otras: las de apostar por un talento más joven, poner en valor a la cantera, tener una plantilla joven y verdaderamente equilibrada, garantizarse el futuro inmediato con renovaciones que eviten las tensiones del mercado y, a ser posible, también la de seguir ganando Champions (dos en tres años), lo cual provee al Club de suculentos ingresos extraordinarios y le permite seguir siendo año tras año el club más poderoso del mundo, según certifica la revista Forbes cada temporada.

Como sabemos, este verano ha sido altamente especulativo en el mercado de fichajes, especialmente hiper inflacionado por la Premier Ligue, cuyos clubes han multiplicado de forma exponencial sus ingresos por los derechos de retransmisiones televisivas. Pongamos un sencillo ejemplo: mientras en La Liga se cerraron fichajes por un valor global de 460 millones de euros (el Barça fue líder con un desembolso de 122,75 millones), la Premier inglesa movió 1.403 millones (con Pogba como icono del verano por su traspaso de 120 millones desde la Juve al United de Mourinho). Desde que comenzó este siglo, casi todos los años La Liga contaba con alguno de los tres fichajes más caros del mercado (bien del Real, bien del Barça). Pero esa tendencia se ha ido girando y en las dos últimas campañas nuestros clubes han ido perdiendo posiciones inversoras, hasta llegar a casi 1.000 millones de euros de diferencia. Ha sido un gran año para los representantes.

Esta evolución ya la vio venir Florentino hace unos cuantos años (la conocía bien) y la ha ido siguiendo con detalle. Le preguntaron hace ya unos años sobre la conveniencia de ir contratando el mejor talento joven por todo el mundo, para evitar después los encarecimientos injustificados de los precios de los futbolistas (“al Madrid siempre nos quieren cobrar más”, dijo), y ya entonces se lamentaba del imparable encarecimiento: “Lo que pasa es que por cualquier joven de 16 ó 17 años ya te piden 6 u 8 millones de euros y creo que sería un riesgo excesivo para nuestro Club”. La historia posterior le va dando la razón y demuestra que se están pagando cantidades desorbitadas por jóvenes promesas que luego se tuercen o que no son capaces de despuntar y madurar de forma adecuada.

Este año, como he dicho, se han pagado cantidades desorbitadas por jugadores, que en mi opinión no se podrán justificar. Y han surgido las grandes preguntas: ¿Vale un jugador de fútbol los 120 millones que se han pagado por el traspaso de Pogbá? Si a esa cantidad le añadimos el salario anual del jugador (otra cifra similar en cinco años), ¿se podrá llegar a poner en beneficio esas inversiones -o siquiera amortizarlas- algún día? Y una pregunta final más: ¿Es Pogbá un jugador tan bueno o simplemente se ha pagado por él semejantes sumas porque su representante tuvo la inteligencia de meter en la puja a los mejores clubes de Europa? Las respuestas flotan en el aire, como diría Bob Dylan, y creo que no tardaremos mucho en darle la razón a Florentino.

Mientras, el presidente blanco sigue sacando rendimiento a su estrategia de apostar por la cantera propia y por el talento joven. La mal llamada ‘Fabrica’ está produciendo mucho talento; se la está tomando en consideración (dotándola de medios y recursos) y, lo más importante, se la está transformando en una nueva línea de ingresos (negocio, en suma).

Los futbolistas de la cantera blanca han protagonizado este verano unas 30 transacciones en el mercado de traspasos, por un monto de casi 100 millones de euros, bien por venta directa de jugadores, bien cláusulas contractuales o por derechos de formación. Muchos critican la recuperación de Morata, por 30 millones, sin recordar que hace dos años había sacado 20 millones por él. Tampoco parecen poner sobre la mesa la venta de Jesé al PSG de Unai Emery, la más cara (25 millones) por un jugador salido directamente de la cantera.

El Real Madrid cuenta hoy en su primer filial (el Castilla) y en sus tres equipos juveniles con varias de las perlas más prometedoras del fútbol internacional (Martin Odegaard, Sergio Díaz, Federico Valverde, Achraf Hakimi, Alex Febas, Philip Lienhart, Francisco Tena o Mario Hermoso, por no citar a Enzo y Luca, hijos de Zidane. Otros jóvenes –ya más ‘maduros’ para dar el salto- están curtiéndose en equipos de nuestra liga o europeas (Mayoral, Vallejo, Medrán, Llorente, Burgui…), siguiendo el ejemplo de los Casillla, Carvajal, Casemiro, Lucas Vázquez o Asensio, que en su día se marcharon… volvieron… y hoy integran de pleno derecho la primera plantilla.

Recuerdo cuando hace años, sobre todo desde Cataluña, se criticaba al Real Madrid por acudir “a la cartera, en vez de a la cantera”, como trabajaba entonces el Barça con su Massía. Y es verdad que así sucedía, pero eran otros tiempos. Porque aquel argumento se ha dado la vuelta como un calcetín en estos últimos años y hoy en Can Barça se gastan más dinero en fichajes que en el Real; la Massía aporta cada día menos jugadores al primer equipo (ni la mitad de la plantilla) y varios canteranos se han marchado este verano, porque no juegan ni ven un horizonte despejado. Del Real, en cambio, nadie se quiere ir.

Otra de las grandes líneas estratégicas de gestión de Florentino consiste en renovar contrato a los principales miembros de la primera plantilla (que -no lo olvidemos- han ganado dos Champions y dos copas intercontinentales en los últimos tres años). Ya se han anunciado unas cuantas renovaciones y en las próximas semanas se procederá a los restantes. Su proyecto es tener garantizada la continuidad de todas sus estrellas hasta 2020; eso es mucho más barato y seguro que acudir al mercado, tal y como está ahora. Si en el futuro un club deseara a alguna de esas estrellas, pues tendrá que pagarlas muy bien… (y eso le permitiría salir de compras sin mucho problema). Mientras tanto, irá incorporando al grupo –en la medida que vayan madurando adecuadamente- a esas otras nuevas perlas que, a su vez, se irán revaluando. El mercado está ahora muy convulso y, mientras se ‘enfría’- la estrategia de Florentino es cambiar la dinámica imperante.

También forma parte de ella el relanzamiento del canal Real Madrid TV, que desde julio ya se puede ver en abierto. Una vez más, los críticos sistemáticos ponen el acento en que el canal cuenta con muy poca audiencia y que, hoy por hoy, es un proyecto deficitario. Seguro que será así (no hay datos disponibles), pero los detractores deberían tener en cuenta que esta segunda etapa del canal apenas acaba de arrancar. Ahora llegarán nuevos espacios, con más contenidos; la señal se llevará a otros países y se emitirán cada día más partidos. Si no recuerdo mal, este pasado fin de semana hemos podido ver en directo seis encuentros disputados por la cantera. Las audiencias en agosto se han situado entre el 0,3 y el 0,8% del share, lo que desde luego no parece mucho ¿Pero nos hemos parado a pensar cuántos agentes, entrenadores y ojeadores pueden ver ahora a todos esos niños y jóvenes de la cantera blanca desde el sofá de su casa? ¿Y no servirá ese hecho para poner aún en mayor valor a esos jóvenes? Pues eso también parece negocio sostenible a futuro ¿no?

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