El miércoles pasado tuve el gusto y el privilegio de asistir a otro de los desayunos deportivos que organizan mis buenos amigos de Europa Press, con Gaspar Díez al frente. El gusto, porque organizan estos actos muy bien -en prestigiosos hoteles con grandes salones- y siempre pasamos unos muy interesantes momentos; y privilegio porque el ponente invitado fue en este caso el vicepresidente de la NBA para Europa, África y Oriente Medio, Jesús Bueno (‘Chechu’ para sus amigos). Jesús Bueno estuvo muy participativo e hizo lo que creo que tiene que hacer todo buen ponente que se precie: emitir mensajes claros, contar historias interesantes, dar noticias (en lo posible) y responder a todas las preguntas. Y Chechu cumplió de forma espléndida con todo ello.

Las expectativas eran altas. En principio porque la NBA concita en nuestro país un mayor interés cada día. También, porque la NBA ha dado ya suficientes muestras de su interés y apoyo por nuestra Liga ACB y se esperaban nuevos pasos de acercamiento en esas relaciones bilaterales. Y, finalmente, porque siempre da gusto conocer de primera mano las novedades de una liga deportiva tan profesionalizada y creativa como es la de EEUU. Y quizá por ello en el acto estuvieron presentes los máximos responsables del baloncesto hispano, con el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, a la cabeza.

Según anunció Jesús Bueno, la NBA –cuyo negocio está creciendo durante los últimos años a un ritmo de dos dígitos y sus audiencias globales son las mayores de la historia– ha decidido hacer una firme apuesta por España y por nuestro baloncesto. Por supuesto, el objetivo prioritario para la patronal deportiva estadounidense es seguir creciendo y mejorando esas cifras (en beneficio propio) pero seguro que, como valor añadido de esa estrategia, veremos una mejora en nuestro deporte de la canasta, en varios ámbitos.

Este gran vínculo existente hoy entre la NBA y nuestro país se ha venido forjando desde los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, en los que participó por primera vez el mítico Dream Team (sin duda el mayor sedimentador de afición al baloncesto de todo el mundo). “España es muy importante para la NBA, es un mercado líder y el primero en generación de negocio. Esta temporada habrá 10 españoles en la NBA, lo que significa que todos los días de la temporada va a haber algún partido con un español jugando y, en dos de cada tres noches, un enfrentamiento entre españoles”, explicó Bueno al auditorio.

A muchos de los presentes en el salón, la cifra de nuestras 10 estrellas no terminó de gustarles, pues opinan que está disminuyendo drásticamente la presencia de jugadores españoles en nuestra Liga y que eso no es bueno para la competición. Sin embargo, el ponente dio a entender que esa tendencia no hay quien la pare, porque “la NBA cada vez es más internacional” y que ese es un pilar fundamental de su estrategia de globalización. En la competición participan hoy en total 450 jugadores y, por tercer año consecutivo, en esta temporada más de cien de ellos proceden de otras ligas extranjeras.

O sea, que ese éxodo hacia la NBA de los jugadores con más talento de todo el mundo parece bastante imparable, porque en EEUU los jugadores ganan incomparablemente más dinero que en Europa; porque les permite madurar mucho sus prestaciones técnicas y deportivas; y porque les permite cumplir el sueño de jugar verdaderamente en la élite. Gracias a todo ello (hay que decirlo y reconocerlo,) muchas selecciones nacionales del viejo continente –como las de Francia, Italia, Alemania o España– pueden competir al más alto nivel internacional, ya que cuentan todas ellas con varios jugadores NBA en sus filas.

“El baloncesto es un deporte cada vez más global y eso es muy bueno. La NBA tiene muchos seguidores en España y por eso ha decidido acelerar su apuesta por este país”, aseguró Bueno. ¿Y de qué forma se va a materializar esa apuesta? En primer lugar, la NBA ha decidido abrir una oficina permanente, en la que trabajarán unas 35 personas dedicadas a tareas de representación oficial, de promoción comercial y elaboración de contenidos audiovisuales, entre otras. “Eso, por ahora; después ya se irá viendo”. Aunque Jesús Bueno no quiso desvelar dónde estará radicada esa oficina, todo hace indicar que será en Madrid, por su condición de capital estatal.

También anunció el directivo que la NBA ha decidido abrir tres ‘NBA Café’ en otras tantas ciudades españolas. El primero de ellos se inauguró en Barcelona, a comienzos de esta misma semana. Es una prueba piloto, que pone el acento en la experiencia de los fans, ligada al mundo de la propia NBA y del baloncesto. “Vamos a abrir dos NBA Café más en España; ahora mismo estamos buscando las ciudades. Pero Madrid es una prioridad y estamos peinando todas las zonas que pueden ser interesantes”.

Esa expansión hacia nuestro país tiene mucho que ver con los grandes retos a los que se enfrenta hoy la NBA y España es, sin duda, una pieza importante en su actual tablero estratégico. Uno de los mayores desafíos es mejorar la relación con los fans, a todos los niveles. “El fan, que hoy es tecnológico, se ha hecho global. Los jóvenes son nativos digitales y quieren disponer de la información que les gusta en cualquier momento que la deseen, cuando necesiten consultarla y como les resulte más atractiva”.

Sin embargo, Bueno es consciente de que, aunque la tecnología cambia constantemente y hay que saber adaptarse a ella de forma rápida y continua, lo que no cambia es el sentimiento y el orgullo de pertenencia de los fans. La pasión es inmutable, es cierto, pero requiere que se alimente cada día de formas nuevas. De ahí tanta variedad de resúmenes de los partidos como se hacen hoy en día, la incorporación al espectáculo de técnicas de realidad aumentada, las nuevas formas audiovisuales de retransmitir los partidos, la conectividad instalada en los pabellones y muchos otros proyectos e iniciativas encaminados a mejorar la experiencia de los aficionados y fans. “Como nuestro negocio exclusivo es el baloncesto –reflexionó– debemos fomentar este juego por todas las formas y medios que estén a nuestro alcance, especialmente entre los jóvenes; en ello radica su sostenibilidad”. Y, en este sentido, recordó el Programa JrNBA, cuyo objetivo es ayudar a los niños más pequeños a iniciarse en el baloncesto y/o a mejorar su nivel de juego.

Para poder mantener estos proyectos promocionales, y acometer otros nuevos que puedan ir surgiendo, la NBA dispone de un sólido remanente económico destinado para financiarlos. Este año, además, aumentarán considerablemente los ingresos de la NBA por derechos de transmisiones televisivas, derechos de imagen y venta de resúmenes. No olvidemos que, de todos esos ingresos, la mitad se derivan hacia los jugadores, de forma alícuota. Y eso lo hacen así porque tienen clara una cosa: “Sus jugadores son los auténticos protagonistas de esta industria y la imagen de la NBA es, por tanto, la de sus jugadores”.

En realidad esa estrategia de la NBA consiste, de alguna manera, en convertir a los jugadores –más allá de su condición de empleados de las diferentes franquicias– en una suerte de socios estratégicos con los que finalmente comparten beneficios. Porque todos navegan en la misma trainera y reman en la misma dirección. Y todos ganan.

Me parece tan acertada esa política que, para terminar, sólo se me ocurre lanzar esta pregunta al aire: ¿A qué esperan las empresas de otras ligas, de otros deportes y de otros países para cambiar su enfoque estratégico en este sentido?

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