Puedo prometer y prometo… que a mi mente llegan de vez en cuando (con más frecuencia de lo razonable) pensamientos sobre mi admirado Vicente del Bosque. Le conocí personalmente allá por el ocaso del siglo pasado y su serenidad personal y bonhomía calaron profundamente en mí. No quiero decir con ello que gozo de su amistad, lo cual sería un honor; sólo digo que aquel encuentro fue como de ‘refilón’, porque coincidimos en un proyecto profesional…

Hasta ayer tenía claro que este post debería dedicarlo al ‘clásico’ de mañana (partidazo de Liga entre el Barcelona y el Real Madrid) y al ejemplo de globalización que representa; pero se me coló ayer una entrevista con nuestro ex seleccionador nacional publicada por La Vanguardia, cuyas declaraciones contrastan, a mi modo de ver, la soledad del hombre con la dimensión planetaria del evento; la serenidad de su ánimo, frente al desmedido ‘ruido comercial’ que generan los medios; las emociones más íntimas del aficionado y la excesiva ‘banalización’ del fenómeno… En fin, podríamos pensar que así ha sido siempre (cada cual frente al ‘mundo’, en la intimidad); sin embargo, creo que las cosas están llegando ahora –gracias a Internet y a las RRSS– hasta donde nunca antes habían llegado.

La primera de las cuestiones que atañen al encuentro es la dificultad de verlo en el Camp Nou. Las entradas están agotadas desde hace días. Según el portal Bolsamanía.com, sólo quedan unos pocos abonos VIP oficiales que cuestan hasta 2.100 euros por persona. Desde poco más de 400 euros y hasta por más de 5.000, los usuarios de webs como viagogo y ticketbis han puesto a la venta sus entradas. El Barça dice que desplegará un dispositivo de control, identificación e incautación de los abonos usados fraudulentamente. Pero veremos qué es lo que sucede en la práctica, pues se trata de un comportamiento picaresco clásico, no erradicado hasta ahora.

Por supuesto, el partido se podrá ver por la televisión (BeIn Sports), con una audiencia que según algunas fuentes podría superar los 600 millones de espectadores. Baste decir, para comprender un poco más este fenómeno globalizador, que hace tres años esa audiencia apenas llegaba a 400 millones. Hablamos, por tanto, de un crecimiento impresionante.

A él contribuyen la mejora de las telecomunicaciones, la aplicación de nuevas tecnologías a las transmisiones (que las hacen más atractivas) o a iniciativas como la de La Liga, que este año acude a cinco ciudades de Asia y Oceanía (Bombay, Nueva Delhi, Shanghái, Pekín y Johannesburgo) con actos públicos multitudinarios, pantallas gigantes, celebraciones interactivas, actividades varias (zonas de ‘body painting’, música en directo o exposiciones de LaLiga) y premios para los aficionados. Hablamos de cinco eventos globales en los que la tecnología estará muy presente y que contarán con la presencia de embajadores de LaLiga.

Detrás de todo ello, no podemos ocultarlo, se esconde la gran carrera por el liderazgo mundial de las diferentes ligas europeas… y en ella destaca sobremanera la rivalidad existente entre La Liga y la Premier League británica (también global). Y será Inglaterra, siempre fiel a sus tradiciones, el país donde precisamente no se podrá ver el clásico en directo. La Premier mantiene una regla estricta por la que no se puede emitir ningún partido por televisión mientras se dispute la jornada. Una situación que favorece que los espectadores acudan al campo si quieren seguir a su equipo. Por eso, en Inglaterra no hay partidos televisados entre las 14.45 y las 17.15 horas. Incluso dejan de emitir encuentros de la propia liga inglesa. Y dado que el horario elegido para el clásico español es las 16.15 horas, Sky Sports -el canal que tiene los derechos televisivos de la liga española en Inglaterra-no podrá ofrecer el clásico a sus abonados.

¿Y qué es lo que mueve tanto interés en un ‘clásico’? Veamos:

  • Atrae a muchos aficionados porque se trata del mejor encuentro que pueden ver hoy en el mundo, sean seguidores o no de alguno de los dos equipos.
  • Enfrenta a las dos mejores escuadras de futbolistas del planeta. El Real encabeza la tabla clasificatoria y le saca 6 puntos al Barça, que se ve obligado a ganar el partido si no quiere arriesgarse a perder la competición ya durante la primera vuelta.
  • Los dos clubes cuentan con las mejores estrellas, que hacen sus ‘guerras’ particulares. La rivalidad Cristiano/Messi está creando una época. Y muchos piensan que ambos podrán pasar a la historia, incluso, como los dos mejores jugadores de todos los tiempos. Cristiano, si marca un tanto, llegaría a sus 500 goles oficiales como jugador de club.
  • Es un encuentro muy de entrenadores, donde la táctica y la estrategia juegan un papel sustancial, al menos a priori. Zidane mantiene a su equipo invicto esta temporada (17 victorias y tres empates) y, de perder en el Camp Nou, se cortaría la racha. El Real ganó el último clásico en Barcelona y Luis Enrique, en entredicho por los malos resultados de su equipo, estará obligado a inventar algo para ganar y convencer.
  • El clásico mueve un volumen de apuestas nada desdeñable. Según datos de Jdigital, la Asociación Española del Juego Online, se alcanzarán los 25 millones de euros: el triple que en una jornada normal y un 25% más que el año pasado. Otro crecimiento ‘brutal’. El Barça, por jugar en casa, era favorito ayer con una cuota media de 1,85 euros por euro apostado, frente a los 3,75 que se pagaban por la victoria del Madrid

¿Y todo esto cómo y dónde lo verá mañana Vicente del Bosque? Pues solo, en su casa: “Ahí, en mi rincón [señala una gran pantalla incrustada en un salón con sofás clásicos], no pega, pero me da igual. Me gusta verlo solo”. No sabe cómo le entiendo, pues me sucede lo mismo.

Será un momento íntimo de análisis y aprendizaje para quien piensa que hoy existen demasiados intereses que no toleran la derrota, olvidándose de que el fútbol es un juego; y por ello se generan expectativas falsas: “Hay una intolerancia excesiva. Estamos obligados a educar a la gente en la derrota. Hay 200 y pico países que luchan por ganar el Mundial y eso se olvida. Hay una intoxicación frecuente en nuestro país. “Vamos a ganar el Mundial”, se dice de antemano. Se genera un optimismo exagerado. Y a mí eso me suena pedante. Un deportista no puede ser así, pero el mundo del espectáculo genera eso. Yo me siento muy distante de esa manera de ser”. Y yo también, Vicente; totalmente de acuerdo.

Del Bosque se solidariza de forma empática con sus colegas Zidane y Luis Enrique, pues ve a los entrenadores como víctimas de la ‘tiranía’ que hoy les imponen las grandes estrellas: “¿Nosotros hemos sido permisivos? Pues sí, pero en cosas pequeñas, no en las sustanciales. Hemos logrado que parezca que manden ellos [los jugadores] haciendo lo que queríamos nosotros (…) En aquella época del Madrid intentamos hacer un equipo y no veías la tiranía de ahora. Lo digo con dolor y a favor de los entrenadores. Cuando van a sustituir a alguien parece que tienen que pedir permiso a la autoridad competente. Incluso los aficionados lo asumen. Es una falta de generosidad de los jugadores”.

Esperemos que en el ‘clásico’ de mañana los jugadores sean generosos con todos quienes vamos a ver el partido (sea donde sea); que se comporten como los grandes ídolos que son, que no hagan sufrir mucho a sus entrenadores, nos ofrezcan un buen espectáculo y nos hagan gozar con ellos de dos horas de auténtico buen fútbol. ¡Y que gane quien juegue mejor y más lo merezca! A fin de cuentas, el fútbol es solo eso: un juego.

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