España se acaba de clasificar para jugar el Mundial de Selecciones de Rusia del año que viene. Tras una brillante fase previa, que culminó el viernes con un rotundo 3-0 frente a Albania, nuestro combinado se clasificará como primero de grupo si hoy vence también a Israel. Serán ya once mundiales consecutivos en los que participe España y vaya por ello mi felicitación, porque no es fácil conseguir esta secuencia. Y si no, que se lo digan a Italia, segunda de grupo que se juega todo, ahora, a una repesca; o a Argentina, aún no clasificada, a falta del último encuentro en Ecuador… y a Portugal o a Croacia. Mucha gente teme un mundial sin Cristiano o Messi, pero es lo que hay. Por eso, España tiene mérito.

Y hago este preámbulo porque me parece que, ahora, toda la afición debería estar gozando y saboreando este éxito hispano. Sin embargo, esa felicidad no ha sido completa para la afición; se ha visto trufada por un nuevo ataque de protagonismo de Gerard Piqué, que ya nos tiene hartos. Y así se lo han demostrado en estos días, silbándole durante el partido contra Albania cuando él tocaba la pelota. Me das pena Gerard, porque crees que eres un enfant terrible… que sabes dinamitar el buen ambiente de la selección cuando esta se afana en conseguir sus objetivos. Para ti es más importante arrimar el ascua a la sardina de tus propios intereses, pero tengo para mí que en esta ocasión has llegado demasiado lejos. Especialmente, en estos momentos de convulsa actualidad política en Cataluña, que promete cobrarse alguna que otra víctima propiciatoria. Y ya veremos lo que pasa contigo.

Vengo diciendo desde el minuto uno de este blog, que no soy partidario de mezclar deporte y política. Creo, y lo digo con rotundidad, que hacen muy mala pareja y que siempre, más bien pronto que tarde, acaban de pena. En este sentido, en las últimas convocatorias de la Selección, a Piqué siempre le ha gustado jugar con su ambigua posición política, hasta el punto de que no sabemos a ciencia cierta si es o no partidario de una Cataluña fuera de España. No ha tenido el valor de confesarlo.

Piqué siempre emplea una calculada ambigüedad para defender a quienes proponen un referéndum de independencia por el mero hecho de que “votar es democrático” y de que “todo el mundo tiene derecho a expresar sus opiniones en las urnas”. Más o menos, sus bufonadas han sido toleradas por la afición a lo largo del tiempo porque siempre ha contado con el apoyo y la justificación de los seleccionadores y de una buena parte de sus compañeros de equipo. Nadie puede dudar de que es un buen jugador, y de que a nuestro combinado nacional le conviene contar con su hacer futbolístico; pero creo que en esta ocasión no ha sabido valorar de forma conveniente el clima político que vive nuestro país y ha superado ciertos.

Siempre he pensado que Piqué es un hombre inteligente, pero es mucho menos inteligente que ambicioso; que sabe jugar según sus propios intereses, ignorando a veces los de la mayoría; que es proclive a provocar… sin tener la necesaria sensibilidad para imaginar (y aún menos calcular) el daño que suele provocar en quienes no piensan como él. Gerard demuestra muy poca inteligencia emocional y considero que lo pagará de un modo u otro. Ya lo está pagando, de hecho. En esta ocasión, no solo con nuevos silbidos continuos desde la grada, sino con un rechazo que ya se aproxima a la intolerancia. Muchas voces le piden que sea coherente y que deje la Selección; otras, que no se le convoque más… Y él, incluso con lágrimas de cocodrilo, erre que erre, provocación tras provocación, insistiendo en que siempre cumple y que tiene todo el derecho a jugar en representación de España. Sin pensar en que ese derecho –como sucede con la reputación- no es suyo, porque no le pertenece.

En mi modesta opinión, lo que hace Piqué es jugar su propia baza estratégica. Él sabe que su final como jugador está ya cercano, por mera cuestión de edad. En ocasiones ha dicho, y nunca lo oculta, que le gustaría ser presidente del Barça, ese que los propios seguidores culés consideran ‘mes que un club’. He preguntado a veces qué significa eso de ‘mes que un club’ y nadie ha sabido explicármelo con claridad; es un intangible que, sin duda, tiene que ver con la política y el deseo de muchos catalanes, que ignora un hecho relevante: hay muchas personas que siguen a ese equipo por su fútbol y no por otros afanes ajenos a él. Hoy, parece que el conflicto catalán tiene dividido al barcelonismo e, incluso, que la mayoría del movimiento culé no supedita su afición al ‘Procés’.

Independientemente de que a él le guste o no esta realidad, Piqué sabe que si quiere llegar a ser presidente del club tiene que contar con esa situación. Bartomeu, el actual presidente, vive en su laberinto, sin saber muy bien dónde le aprieta el zapato; laberinto en el que le ha metido la descerebrada clase política de Cataluña y del que él no sabe salir. Y Piqué tampoco sabe cómo gestionar esa realidad, por mucho que él se lo crea. Desde luego, no lo conseguirá persistiendo en sus provocaciones.

Todos vimos lo que pasó durante la jornada del 1 de Octubre. Imágenes que dieron la vuelta al mundo y que, estoy seguro, a nadie pueden hacer felices. Piqué compareció ante las cámaras, lloroso, victimista, defendiendo el derecho a votar de los catalanes. Pero, Gerard, ¿nadie te ha explicado que era un referéndum ilegal o es que tú tampoco puedes entenderlo? Si eres inteligente, al menos la mitad de lo que te crees, sabrás que esas lágrimas de cocodrilo no hacen más que exacerbar el ánimo de quienes luego (cada día son más) te pitan desde la grada (cada vez lo hacen con más fuerza). ¿Es que acaso buscas enemigos que te ayuden en tu carrera presidencial? Ese objetivo sí está bien encarrilado.

Tampoco te empeñes en verbalizar demasiado que no eres nacionalista, que nunca te has posicionado en ningún bando (¡qué lamentable que todavía haya bandos!) y que sólo estás a favor de votar… existen muchas diferencias entre lo que se dice y lo que se hace y, en tu caso, lo que haces ha quedado palmariamente demostrado. Como vengo reiterando en este blog, la imagen percibida es la única que vale. Te empeñas en decir ‘A’, cuando demuestras que estás queriendo decir ‘B’. Y lo peor para ti no es si ‘A’ importa más o menos que ‘B’, sino que quedas como un provocador que, más allá del mínimo marco mental en el que se mueve el fútbol, no sabe ponderar los efectos de sus provocaciones.

¿Crees que puedes decir, con impunidad, que no escuchaste el discurso del Rey tras los acontecimientos del 1 de octubre porque estabas jugando a la pocha? ¿Es que querías demostrar que no te importaba nada cuando juegas a ser un líder político catalán? No, no puedes hacerlo sin saber que eso transmite de ti mismo una imagen lamentable y que, en el primer partido, te van a pitar. Porque, si lo ignoras, demuestras que no tienes la menor inteligencia, ni la mínima capacidad de liderazgo que correspondería a tu desmedida ambición. Y, lo peor, es que pienses que nadie se da cuenta de esa burda estrategia.

Aseguras que no has tenido intención de abandonar la Selección y de eso no me cabe duda. También dices que es imposible poner en cuestión tu compromiso porque llevas vistiendo de rojo desde los 15 años; pues, en esto, déjame que lo ponga en solfa. Y expresas, en fin, que irse ahora sería darle la razón a toda esa gente que entiende que la mejor solución es silbar e insultar… y que no estás dispuesto a darles el gusto de tu ausencia, para que no piensen que han ganado. Eso, déjame que te diga, me parece otra provocación intolerable. Defiendo la libertad de expresión de todas las personas. Pero, ¡ojo! quizá estés ignorando la posibilidad de que alguien acabe decidiendo tu ausencia por ti. Y ya sé que esa eventualidad tampoco te importaría mucho, porque sería parte de tu calculada estrategia. Pero, tal y como están las cosas, quizá debieras replegarte a tus cuarteles de invierno.

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