Esta semana se ha producido un hecho que me hace feliz. En primer lugar, porque tiene que ver con mi gran admirado Rafael Nadal, a quien considero el mejor deportista que ha dado nuestro país en cuanto a sus éxitos deportivos y, especialmente, en todo lo que tiene que ver con los intangibles en el deporte. A fin de cuentas, es la razón de ser de este blog. Y, además, porque ese hecho, ahora que nuestro tenista más universal ve acercarse el final de su ciclo competitivo, vendrá a garantizarnos que su legado –el de los valores que le han convertido en tan grande campeón- no se perderá en la noche de los tiempos, sino que permanecerá muy vivo y presente entre quienes sientan deseos de emularlo en el futuro.

Me estoy refiriendo a la inauguración oficial de la ‘Rafa Nadal Academy by Movistar’, así, en inglés y con todo ese enunciado completo. Cinco palabras sajonas que resumen, de entrada, algunos de los rasgos y propósitos de su proyecto: es muy personal (pues él lo ha concebido y creado, llamándolo ‘Rafa’); internacional (dará acogida a los campeones de tenis del futuro, vengan del país que vengan); educativo (más allá del negocio necesario para hacer sostenible el proyecto, se apuesta por la educación integral de los alumnos y el apoyo a los que no tengan los suficientes medios); sostenible (la principal operadora de telecos de nuestro país, amén de otros patrocinadores privados o institucionales, se erigen como mecenas y le dan su firme apoyo); prestigioso (su puesta en escena sobria, sencilla, pero muy glamurosa)… y algunos más que deseo ir desgranando a lo largo de esta entrada.

En un país como el nuestro –europeo, democrático, próspero y homologado- a menudo las cosas no funcionan como deberían, los proyectos se hacen interminables y las actitudes personales brotan como muros insalvables, más que como vectores que facilitan su realización. ¿Cuántos años, por no decir quinquenios, llevamos oyendo noticias sobre la remodelación o construcción de los estadios del Real Madrid, Barcelona o Atlético? Mucho tiempo, sí, y a pesar de ello ninguno de esos estadios está ya construido o remodelado…

Y traigo este hecho a colación porque recuerdo que Rafael Nadal habló de su proyecto a finales de noviembre de 2014, tras un año deportivo que podríamos calificar de aciago por las reiteradas e importantes lesiones que le mantuvieron apartado de las pistas durante varios meses. Fue durante una entrevista en El País Semanal, concedida para anunciar su regreso a los torneos. En mi post de entonces titulé: “Nadal se enfrenta a su último gran reto como tenista” [http://www.intangiblesydeporte.com/nadal-se-enfrenta-a-su-ultimo-gran-reto-como-tenista/]. No me gusta hablar de mí, ni auto citarme innecesariamente, pero si lo hago en esta ocasión es porque esa referencia temporal me parece relevante: hace 21 meses aquel proyecto era una simple ilusión en la mente de su creador (no se había puesto ni la primera piedra) y, hoy, ya es una realidad tangible. Rafa vuelve a demostrar el porqué de su sólida reputación: no se limita a lanzar ilusiones o ideas al aire (y ver qué pasa); las ejecuta, las convierte en tangibles. Y este proyecto le da credibilidad.

En el acto inaugural, celebrado en la pista central de su nueva Academy (Manacor, Mallorca), le acompañaron numerosas personalidades del mundo del tenis, que deseaban arropar su proyecto; entre ellos los presidentes de la ATP (Chris Kermode), de la ITF (David Haggerty), el CEO de Wimbledon (Philip Brook) o el de la Federación Española (Miguel Díaz). Por supuesto, también sus patrocinadores, como Air Europa, Dekton (pistas), Technogym (máquinaria de entrenamiento), Nike y Babolat (material deportivo). Sobre el escenario, junto a él, se encontraban José María Álvarez-Pallete, Presidente de Telefónica (el gran mecenas), y su eterno rival –pero por encima su gran amigo–Roger Federer. En mi opinión, el campeón suizo resumió mejor que nadie el proyecto de Rafa: “No sé cuánta gente del calibre de Rafa tiene una academia como esta, en su casa, en el lugar donde creció (…) Su ética de trabajo en pista también se ve reflejada aquí y le puede dar un valor incalculable. Veo su ADN en todos los rincones y eso es un plus extraordinario. Si ves esta academia, sabiendo que ha habido muchas otras y muy buenas durante mucho tiempo, sabes que esta va a ser una especial… Es el principio de algo muy emocionante”. ¿Te pueden decir cosas más hermosas, tan sentidas y tan esperanzadoras? Creo que no, aunque el propio Roger soltó otra ‘perla’ aún más concluyente: “Después de ver las instalaciones le diré a mis niños que vengan aquí si quieren jugar al tenis”.

Muchos pensarán que lo que hace Nadal con este proyecto es montarse su propio negocio, buscarse su pan de mañana, el del día después de su retirada. Y tienen todo el derecho a verlo así porque también es cierta esa realidad (https://www.rafanadalacademy.com). Sin embargo, quizá porque soy todavía un romántico, prefiero ver este proyecto con una mirada más larga, tratando de encontrar algunos otros valores añadidos:

  • La oportunidad de educar bien a unos jóvenes que, en su mayoría, abandonarían los estudios cuando empiezan a competir como profesionales. En Manacor lo que se monta es una especie de Centro de Alto Rendimiento (CAR) para niños y niñas de entre 11 y 18 años que, además de aprender tenis del bueno, cursarán el programa académico oficial de la American International School of Mallorca (convalidado por el Ministerio de Educación). Ese título será válido para acceder a Universidades de todo el mundo, sobre todo a las de EE.UU. “Me quedan años de tenis, pero hay un futuro y esta academia es parte de ese futuro. Es un sueño hecho realidad. Esperemos que los chicos disfruten al máximo, queremos que esta instalación sea un éxito a nivel profesional para ellos, pero también a nivel humano”, dijo Nadal en su presentación.
  • Se está creando una escuela de ‘futuros campeones del deporte con un corpus de valores’ (que a veces siento empiezan a escasear). Mucho se ha dicho de Nadal a lo largo de su carrera: “Un héroe en la derrota”, “Nadal nunca se rinde”, “El hijo que todos desearíamos tener”, “Una mente privilegiada”; o bien las que ha dicho él: “Voy a cada partido con la misma ilusión, no entiendo el deporte de otra manera”, “La meta no es ganar, sino superarte a ti mismo”, o “Ganar o perder no cambia la vida”… En fin, ya me conformaría yo con que esos jóvenes talentos asimilaran conceptos así y los llevaran a la práctica durante sus carreras. El deporte ganaría mucho. “Que aprendan a jugar al tenis, pero también educación y que salgan con la formación necesaria para afrontar la vida con garantías, ya sea en el deporte o en cualquier otro ámbito. Estamos haciendo algo que es especial y lo estamos haciendo aquí en Mallorca, en Manacor, en casa. Por eso, es doblemente emocionante”. Así lo siente Rafa.
  • La academia dispone de 26 pistas de todas las superficies, otras muchas instalaciones dotadas con la tecnología más avanzada y una residencia con capacidad para 140 estudiantes que estarán instruidos por los más cualificados entrenadores, con su tío Toni y Carlos Costa al frente (https://www.youtube.com/watch?v=BS3PmSU1zlE). En total, este proyecto supone la creación de más de cien puestos de trabajo. “Es el día donde se inaugura algo que ha costado muchos años de trabajo y de lucha por conseguirlo. Es inolvidable para mí y para todos los que estamos trabajando a diario”, dijo Rafa ante decenas de niños y jóvenes que ya cursan allí sus estudios.  

Nadal es un modelo a seguir, ¡qué duda cabe!. Un modelo estudiado en las escuelas de negocio o de especialistas en ventas. Un modelo –conocido ya como ‘el efecto Nadal’- para “entrenarse en la resistencia a la frustración y al fracaso, como parte fundamental de la consecución del éxito”. Me encantaría que Rafa, ejemplo reconocido de pasión, reflexión, previsión, capacidad analítica y autocrítica, constancia, confianza o resiliencia, fuera capaz de transmitir esos valores a sus jóvenes pupilos. Le deseo mucha suerte.

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