La dura derrota infligida por el Barcelona al Real Madrid en el Santiago Bernabéu el pasado sábado (0-4) ha sido mucho más que una humillación deportiva. Los del Barça jugaron mejor que los blancos, eso nadie lo pone en duda, y se distancian ya en 6 puntos al frente de la tabla clasificatoria, con el Atlético situado en el segundo puesto. Por primera vez en mucho tiempo, la grada se volvió contra el palco y se tiñó de color blanco-pañuelo, mientras el himno sonaba a volumen calculadamente distorsionado para ahogar los pitos y gritos de ¡Florentino, dimisión!

Y digo que esa derrota ha trascendido más allá de lo deportivo, porque ha vuelto a abrir la caja de los truenos en el club de la calle de Concha Espina, ha propiciado que la crisis latente del Club aflore en esta ocasión de forma extraordinariamente abrupta y nos ha dejado al descubierto la nefasta gestión de esa crisis por parte del presidente. Porque, tal y como lo ha hecho, en el horizonte no se divisa la calma, sino un futuro de tensiones que empujan al presidente hacia un callejón sin salida (excepto la suya).

Nada más concluir el encuentro, las redes sociales se incendiaron de madridistas pidiendo ‘justicia’ (o sea, cabezas). Todas las webs deportivas comenzaron a solicitar la opinión de sus lectores, muy calientes todavía por el bochorno vivido en el coliseo blanco. ¿Quién ha sido el culpable?, les preguntaban. Y, sorprendentemente, las miles y miles de opiniones que pudieron leerse, repartían su estopa de forma bien matizada: la mitad de la culpa es del presidente, que se empeña en tener el club más rico, con unos jugadores ‘millonetis’ que últimamente no quieren correr y demuestran incapacidad para meter goles ni al arco iris. Y la otra mitad se la reparten, a cuotas de responsabilidad casi iguales, los jugadores y el entrenador. Pero, lo dicho: el principal culpable de todo (al menos según los socios y aficionados que ‘vomitaban’ su enfado aquella tarde), es el presidente porque con su filosofía económica, se ha olvidado de lo que más le importa a la afición: ganar en el campo. Y el menos culpable para los internautas es el entrenador Rafa Benítez, quien –llegado el caso- seguramente será el primero en caer (¡porca miseria!).

Los rumores en tal sentido, como las setas en otoño, proliferaban en cualquier rincón de la galaxia internética y nos llegaban no siempre de forma natural o espontánea. Florentino sigue sin ser consciente del gran poder que tiene el anti madridismo imperante y persiste en su error de ningunearlo. Cuando ese gigantesco ‘monstruo’ le pide la cabeza del entrenador, sabe que no puede claudicar porque estaría mostrando sus vergüenzas y debilidades; amén de estar tomando una decisión injusta (no sé si le importa o no)… pues el entrenador es todavía un recién llegado, que nada tiene que ver con los fichajes que el presidente ha hecho y que es también una víctima directa de la proliferación de lesiones que diezma a la plantilla (ayer mismo, en el partido de Champions contra el Shakhtar Donetsk, Varane sufrió otra lesión muscular). “Benitez tiene toda nuestra confianza… Es la solución”. Y se quedó tan pancho (convencido en lo más íntimo, desde luego, de que apenas nadie le creía).

Para demostrar que no está débil, el presidente decidió comparecer en rueda de prensa, el lunes, tras la reunión de la Junta Directiva en la que se decidió apoyar a Benítez y darle galones para hacer y deshacer en el vestuario, en busca de una solución a la crisis. ¿Es que acaso hasta ese momento no los tenía? Florentino y sus asesores -pensaron muchos- se han equivocado si convocan solo para decir que cuentan con su entrenador… porque eso es obvio. Se convoca a la prensa para anunciar la destitución del técnico, pero no la renovación de su confianza en él… Entonces, ¿por qué lo hicieron de ese modo? Lo comprobamos rápido: para denunciar una campaña de acoso y derribo contra la institución blanca y, en concreto, hacia su persona. “Que hay una campaña en mi contra lo sabe usted, lo sé yo y lo saben todos los que están hoy en esta sala”, le respondió a un periodista. Mientras, denunciaba que la prensa miente más que habla; que lo hace sin escrúpulos y a sabiendas de que todos los días están contando cosas falsas, innumerables inexactitudes o, simplemente, infundios inventados con la mera intención de desestabilizar.

Reconoció el presidente que, tal vez, él es culpable en alguna medida de lo que sucede, porque tendría que contar más cosas de las que cuenta y aparecer más en los medios (algo que al parecer piensa hacer). Sin embargo -vuelta al error estratégico- empleó un tono amenazante: “No voy a permitir que se repitan estos intentos de desestabilización (…) tomaré medidas sobre ello”. Las preguntas que me hago al respecto y que traslado al lector son las siguientes: ¿Cómo piensa conseguirlo? ¿Con la desacreditación pública de esos periodistas? ¿Con denuncias y querellas continuas en los juzgados? ¿O declarando una guerra abierta desde el club a los grandes medios y sus grupos mediáticos?

La verdad, creo que a Florentino se le ha ido este asunto de las manos. Y no acierto a entender por qué sus asesores y miembros de la Junta no le han impedido aquella comparecencia. Quizá también ellos tendrían que haber reflexionado previamente y haberse hecho al menos esta otra pregunta: ¿Hacia dónde nos lleva esa estrategia de la confrontación? Siempre explico que, si plantamos un nogal, no podemos esperar que nos dé almendras… O que, si vamos con dirección hacia Burgos, lo más probable es que acabemos en Burgos. Por lo tanto, retomando la pregunta: lo más probable es que una estrategia de confrontación nos llevará a la confrontación. Y eso es algo que no le conviene al Club (nunca), ni a Florentino como presidente en estos momentos.

Recuerdo al lector que ayer se celebró en Madrid el juicio contra la modificación de los estatutos del Club, promovida por Florentino y aprobada en la Asamblea de socios compromisarios en 2012, por la que se endurecían los requisitos para ser candidato a la presidencia del Madrid. El asunto ha quedado visto para sentencia y la jueza Almudena Maricalva deberá dictarla en unos 15 ó 20 días. La fiscal personada en el caso, Carmen Marticorena, se puso al lado del club y pidió en sus conclusiones finales que se desestime la demanda del grupo de socios valencianos que reclama la nulidad de las elecciones.

Florentino no acudió al juzgado y decidió enviar en su representación al vicepresidente Eduardo Fernández de Blas. ¿Es que no podía acudir a la cita personalmente o no resultaba conveniente? Porque quien sí acudió como testigo fue el ex presidente blanco, Vicente Boluda, quien se limitó a declarar: “Mi único interés es que el club sea lo más democrático posible”. También recordó que no pudo ni plantearse la posibilidad de presentarse a las elecciones de 2013 y que, si la norma cambiase, se “plantearía presentarse a las de 2017”.

Ya veremos lo que dice la jueza. No adelantemos acontecimientos. El Club está en los tribunales por dudas sobre su vida democrática y el talante de sus dirigentes. Tengo claro que esta situación no es cómoda, en modo alguno, para el aficionado blanco y que el presidente debe reconducirla a la mayor brevedad. La duda es cómo podrá hacerlo de forma natural si tiene a la prensa en contra…

Creo que Florentino Pérez ha iniciado una huida hacia delante, por un camino sin retorno, que le lleva a ninguna parte… Por eso parafraseo hoy un viejo título de este blog: “Florentino se enfanga cada día más [en su laberinto]”.

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