Se esperaba desde hace tiempo y sucedió finalmente el lunes pasado. La Fiscalía Anticorrupción presentó la querella por el presunto amaño del Levante-Zaragoza del 21 de mayo de 2011 (1-2), que acabó con la salvación del equipo aragonés y el descenso del Depor. En su escrito, el fiscal Alejandro Luzón denuncia al Zaragoza y a 41 implicados más entre los que hay directivos como Agapito Iglesias, el técnico Javier Aguirre y 36 futbolistas.

Es cierto que el fiscal aporta algunos datos y pruebas que se consideran indicios fundados de que ese tongo se produjo en la práctica, pero no lo es menos que por ahora debemos ser cautelosos y esperar a lo que diga finalmente la Justicia. Y digo esto porque la noticia ha corrido ya como la pólvora y las informaciones se están cebando en algunos nombres propios de los señalados por el fiscal. Creo que debemos evitar que un juicio paralelo dañe o destruya a las personas –en este caso directivos y deportistas– antes de que sea demasiado tarde o la mera querella se convierta en un ‘condena’ irreversible.

Ante todo, no debemos olvidar que por ahora se trata simplemente de eso -una querella de la Fiscalía-, que debe ser admitida a trámite por el juez; después, si así fuera, se debería instruir el caso, declarar imputados, acusarles formalmente de unos delitos y juzgarles por ellos. Es decir, todo un procedimiento judicial que puede alargarse dos o tres años (si no más, en caso de que las sentencias fueran después recurridas). Demasiado tiempo. Y lo más probable es que, para entonces, una mayoría de los jugadores implicados -a los que se podría inhabilitar si fueran condenados- ni siquiera estarían ya en activo.

Explican Alfredo Matilla y Juan Jiménez en el diario AS que “El fiscal es muy duro en la querella de 11 folios. Según él, “(…) Agapito Iglesias, más los consejeros Porquera y Checa, acordaron con el director deportivo, Antonio Prieto, Javier Aguirre y los capitanes Gabi, Ponzio, Jorge López, en representación y con la anuencia del resto de jugadores, amañar el partido (…). A tal fin se estableció que se entregarían 965.000 euros a los jugadores del Levante a cambio de que estos permitieran al conjunto zaragocista ganar el partido”. Y continúa: “En ejecución de este acuerdo, los días 17 y 19 de mayo de 2011, Porquera ordenó transferir de la cuenta del Zaragoza las cantidades a las correspondientes cuentas de Antonio Prieto, Javier Aguirre y a estos jugadores: Lanzaro, Ander Herrera, Toni Doblas, Da Silva, Braulio, Ponzio, Gabi, Jorge López y Diogo”.

Destaca El País que “El fiscal aporta como prueba indiciaria los ingresos de dinero que el 17 y el 19 de mayo, dos días antes del encuentro investigado, hicieron Antonio Prieto (50.000 y 35.000), Javier Aguirre (50.00 y 35.000), Lanzaro (50.000 y 40.000), Ander Herrera (50.000 y 40.000), Doblas (50.000 y 40.000), Da Silva (50.000 y 40.000), Braulio (50.000 y 40.000), Ponzio (50.000 y 35.000), Gabi (50.000 y 35.000), Jorge López (50.000 y 40.000) y Diogo (50.000 y 35.000). Las transferencias se ejecutaron desde una oficina de Bankinter ubicada en Boadilla del Monte (Madrid)”.

Indica el diario que, según fuentes de la investigación, “estas transferencias fueron reflejadas en los libros de cuentas del Zaragoza como “primas”. Sin embargo, la versión de Gabi cuando declaró ante el fiscal desmontó que fueran premios por la permanencia. Gabi admitió el ingreso, pero también que una vez recibido se lo devolvió al club y, como el resto de jugadores interrogados, negó el amaño. “Hice lo que me pidió Agapito. No sé para qué se utilizó luego ese dinero. Pensé que, como el club iba a entrar en concurso de acreedores, sería para eso”, aseveró Gabi ante el fiscal, que aporta como prueba la retirada del dinero por parte de los 10 implicados a los que se les ingresó. “Para satisfacer el acordado pago del soborno, los días 19 y 20 de mayo de 2011 los destinatarios de los fondos extrajeron en efectivo de sus cuentas las cantidades recibidas del Real Zaragoza”.

Sin embargo, el periódico recuerda que “El fiscal no refleja en su escrito ni cómo, ni cuándo ni a quién fue entregado el dinero”. Fuentes cercanas a la investigación aseguraron a El País que “una de las pruebas indiciarias que podían señalar a algunos jugadores del Levante es la escasez de disposiciones en efectivo registradas en sus cuentas tras la disputa del partido”. O sea que quedan aún muchas dudas importantes por despejar.

El presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, en conversación con El Confidencial, dijo celebrar el paso dado por Alejandro Luzón: “Es positivo lo que ha hecho el fiscal. Queremos que  se descubran los hechos para acabar con esta lacra minoritaria del futbol español”.

Pero Tebas (abogado de profesión) también cree que debemos ser prudentes, porque la querella es sólo el primer paso al que tienen que seguir muchos más. El presidente de la LFP recuerda que aún está por llegar “la instrucción y el juicio”. ¿Y qué piensa Tebas que puede pasar? Pues no lo tiene claro: “No me puedo anticipar a lo que será aunque puede haber penas e inhabilitación”. Lo cierto es que, si se demuestra que los nombres imputados son culpables del supuesto amaño, sería complicado que cumplieran una pena de cárcel (de uno a cuatro años); lo más probable es la inhabilitación para ejercer la profesión, tanto dentro como fuera de España (de entre uno y seis años).

No me cansaré de insistir en que no me gustaría asistir a un nuevo juicio paralelo. Porque el asunto es feo y bastante responsabilidad ya tienen los jueces. Reflejan algunos medios cierta inquietud (lógica) entre varios de los jugadores que figuran en la querella. Algunos de ellos aún están en activo y podrían ver afectada su imagen, su carrera como futbolistas o, peor aún, su futuro profesional. Concedámosles el beneficio de la duda y que sean inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Tiempo habrá de criticar cuando se descubra lo que pasó, se juzgue en firme este caso y se condene a quien haya actuado contra los valores del deporte.

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