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Entre Europa y los ‘petrodólares’: la nueva era del balonmano mundial

Estos días se está disputando en Francia el Mundial de balonmano, junto a los Juegos Olímpicos, la competición con más solera de este deporte. Calificada por muchos como la más compleja de ganar, es también la que más ingresos reparte. Al partido inaugural de esta edición acudieron 15.700 espectadores y, al Francia-Islandia del pasado sábado, 28.010. Para que entrasen todos, se acondicionó el Stade Pierre-Mauroy, la casa del equipo de fútbol Lille Métropole, donde el anfitrión y actual campeón disputaron su encuentro de octavos de final. Con el lleno, la ciudad norteña se anotó un nuevo récord mundial en esta disciplina.

Sin embargo, estos datos siguen una lógica. El boom del balonmano por encima de los Pirineos. En las apenas dos semanas y media que durará el torneo, se espera que visualicen en directo el campeonato “medio millón de personas”, según la previsión que ha ofrecido esta semana a Le Monde el delegado general de la Federación Francesa de la Industria del Deporte y el Entretenimiento (Fifas, por sus siglas en francés), Virgile Caillet. Pero este auge no se remonta únicamente a las tribunas ni a territorio galo.

Les Experts, como denominan los franceses a su selección, disputaron la final del campeonato de 2015 ante 15.300 espectadores… en Qatar. Una cifra alta y que contó con unos curiosos testigos. Entre el público se encontraban conquenses, vigueses, burgaleses y valencianos. En total, 60 miembros de diferentes peñas españolas que fueron contratados para animar a los locales, que compitieron en aquel partido con un combinado repleto de jugadores nacionalizados.

La aventura asiática fue bendecida por la Federación Internacional de Balonmano (IHF, por sus siglas en inglés), seducida por la fuerte inversión que está realizando el emirato en el mundo del deporte. El presupuesto fijado para aquel Mundial fue de 220 millones de euros, 20 veces mayor que el de la edición anterior, cuando España albergó el campeonato con una inversión de 12 millones de euros.

En esta ocasión, Francia ha aportado el doble: 24 millones de euros. El comité organizador no ha padecido mucho para encontrar patrocinio, ya que en su mayoría, la IHF trabaja con empresas galas. Pabellones llenos, entradas agotadas con meses de antelación y altas expectativas de las ciudades-sede para promocionarse turísticamente y generar ingresos extra en la economía local… Un negocio redondo para el país, en todos los ámbitos.

(…)

Ninguna empresa española trabaja con el organismo internacional. España, una de las selecciones punteras tanto en categoría masculina como femenina, se encuentra lejos de galos y alemanes en el negocio. La Fifas estima que la disciplina genera 160 millones de euros al año en Francia, gracias también a las 550.000 licencias deportivas que sus federaciones dispensaron en el último año, distinguiéndose de las 92.716 de las españolas en 2015, según datos del CSD.

 

De la noticia publicada en Palco23 (24.01.17), firmada por Jabier Izquierdo.

Se puede leer completa en:
http://palco23.com/competiciones/20170124/entre-europa-y-los-petrodolares-la-nueva-era-del-balonmano-mundial/

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