El Foro de Marcas Renombradas Españolas puso en marcha en el año 2005 el proyecto Embajadores Honorarios de la Marca España, iniciativa que tiene por objeto ofrecer un reconocimiento público a las personas, bien sean físicas o jurídicas, de nacionalidad española, que hayan contribuido significativamente a la generación y al fortalecimiento de una imagen positiva de España en el exterior. Y en esta iniciativa, en la que destacan representantes de la sociedad civil de nuestro país, el deporte –fenómeno universal donde los haya– siempre ha ocupado un lugar de relevancia.

En su reunión del 30 de junio pasado, celebrada en el Parador de El Saler (Valencia), el Foro nombró a su última promoción de embajadores –la sexta– y uno de ellos era una deportista española extraordinaria, de fama mundial, que para muchos lo merecía por derecho propio: la montañera y alpinista Edurne Pasabán. Cuando se hizo público aquel fallo, pensé que un día debería escribir sobre esta figura de los ‘Deportistas embajadores extraordinarios de la Marca España’ que, como veremos, sólo consiguen los muy elegidos.

A Edurne Pasabán la eligieron “Por ser un referente del deporte español, ejemplo de compromiso, entrega y sacrificio en la consecución de un sueño. El 17 de mayo de 2010 se convertía en la primera mujer en subir los 14 ochomiles a lo largo de tan solo veinte expediciones, lo que supone un altísimo grado de efectividad en el Himalaya”. Una frase que lo resume todo.

Ser embajador de la Marca España es un gran honor para el deportista elegido, pero supone también mucha responsabilidad. Representar a tu país por todo el mundo implica el compromiso de ser ejemplar, de proyectar una imagen intachable. En 2013, el elegido fue Fernando Alonso, el campeonísimo de la Fórmula 1, “Por ser uno de los deportistas españoles con mayor éxito y proyección internacional, admirado y respetado en todo el mundo. Campeón del mundo en 2005 y 2006, Es el tercer piloto con más podios en la historia de la Fórmula 1 y el quinto en victorias. Actualmente compite con Ferrari para volver a proclamarse campeón del mundo”. Por ahora, Fernando no tiene un coche que le permita reconquistar el primer cajón del podio, pero sigue peleando por ello.

La cuarta ocasión en que se designaron nuevos embajadores fue en 2011; año en el que el Foro se acordó de quien, para muchos, pasa por ser el mejor deportista de la historia del deporte español: Rafael Nadal. El jurado le eligió “Por ser el mejor tenista español de la historia y uno de los deportistas españoles más laureados. Con su victoria en el Abierto de EE.UU. acaba de entrar en la leyenda, al ser el tenista más joven en conquistar los cuatro torneos del Grand Slam. Su afán de superación, su entrega, su humildad, su respeto hacia los rivales y su espíritu deportivo hacen de Nadal un icono mundial dentro y fuera de las pistas, y un referente de los mejores valores asociados al deporte, proyectando una imagen muy positiva de España”. El jurado dixit. No hay que poner más palabras.

Se dio en aquel año de 2011 una paradoja interesante. Rafa tuvo que compartir el privilegio de su ‘embajada’ nada más y nada menos que con La Roja, que pocos meses antes había conquistado el Mundial de Suráfrica. “De forma excepcional, y como reconocimiento al gran impacto internacional de su éxito, el haber conseguido ilusionar y unir a la sociedad española en torno a la Marca España, y por transmitir los valores de unión de fuerzas y espíritu de equipo, el Jurado ha decidido conceder con carácter excepcional el reconocimiento como Embajador Honorario de la Marca España a la selección española de fútbol”, destacaron los jueces del Foro. “Por haber promovido e impulsado la imagen de España en el exterior al proclamarse campeona de la Copa del Mundo 2010 en Sudáfrica, alcanzando un impacto mediático y una repercusión internacional sin parangón. La selección española de fútbol representa los valores de la humildad y el trabajo en equipo. La unión solidaria de esfuerzos por un interés común ha sido sin duda un ejemplo para todo el mundo, así como el estilo de juego de la selección española, admirado internacionalmente”.

En 2009 (la tercera edición), el honor recayó en Pau GasolPor ser el jugador más destacado en el plano individual de la mejor generación de jugadores españoles de baloncesto. Actualmente en Los Angeles Lakers, es el jugador español que lleva más tiempo jugando en la NBA. Con la selección española, ha sido campeón del mundo en 2006, subcampeón olímpico en 2008 y subcampeón de Europa en dos ocasiones.  Sin duda, un palmarés envidiable. Gasol acaba de iniciar una nueva etapa profesional –quizá ya la última, por razones de edad- en el equipo de Los Chicago Bulls, donde le deseamos los mayores éxitos, porque los triunfos de nuestros ‘embajadores’ lo son también de alguna medida de todos los españoles.

Un hecho destacable es que en 2007, el embajador no fue un deportista, sino una entidad deportiva: el Real Madrid.  El jurado tomó esa decisión “Por ser el Club de Fútbol español más conocido por su trayectoria de éxitos internacionales y por proyectar una imagen de España como país de primer nivel en el ámbito del deporte. Se reconocía así el hecho de que el Real Madrid había sido designado por la FIFA como el mejor club de fútbol del Siglo XX.

Como reseñé al principio de este post, la figura del Embajador Honorario de la Marca España se creó en 2005. Y en aquella primera concesión de honores se quiso hacer justicia a la figura de Severiano Ballesteros, el gran campeón de golf “Por ser uno de los grandes deportistas españoles de todos los tiempos con proyección y reconocimiento mundial. Muchas han sido las victorias y condecoraciones recibidas por Severiano Ballesteros, destacando el Premio Príncipe de Asturias al Deporte en 1989 o la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito deportivo en 1993”. Recordaremos que Seve llevaba retirado ya desde el año 2000; se le diagnosticó un cáncer en 2008 y, desgraciadamente, falleció en 2011.

El Foro de Marcas Renombradas, tomó también aquel año de 2005 otra decisión extraordinaria, al designar como embajador honorífico a Juan Antonio Samaranch, ex presidente del Comité Olímpico Internacional, “Por ser uno de los máximos exponentes del espíritu olímpico, en el que ha destacado por fomentar los valores del deporte olímpico a nivel mundial. Gran diplomático y conciliador, fue Premio Príncipe de Asturias del Deporte en 1988, está también en posesión del Premio de la Paz concedido por Corea del Sur”. Cabe recordar la labor tan importante que desarrolló Samaranch para mantener unido al deporte olímpico en los peores años de la ‘Guerra fría’ (década de los ochenta) que libraban Occidente y el mundo comunista liderado por la Unión Soviética.

Creo que podemos sentirnos bien orgullosos de tener estos embajadores que nos representan a lo largo y ancho del mundo. Me siento orgulloso de ser español y deseo que en el futuro haya nuevos embajadores de su calidad. Cuantos más, mejor. El deporte debe unirnos a todos quienes amamos sus valores y que ellos representan. Por esa razón, también son nuestros mejores representantes.

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