Intangibles y deporte

Un blog de Carlos Agrasar

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El golf se humaniza: limita el uso de la tecnología y confía más en el jugador

El televidente presionó “enviar” desde su casilla de correo y al otro día Lexi Thompson se quebró en un llanto por perder un torneo del máximo circuito femenino. Se trastocaron tanto los papeles en el golf que el mail de un aficionado al LPGA Tour terminó modificando el resultado y el nombre de una campeona. Venían dándose varios casos similares, incluso en el PGA Tour. Pero ya no más: este deporte decidió limitar el uso del video a la hora de analizar posibles penalidades. Mientras que el fútbol vive encendidos debates acerca de la necesidad de aplicar la tecnología, el golf se autoimpuso no excederse en la mirada microscópica sobre la pantalla.

Frente a semejante polémica, las reglas cambiaron: la “Decisión 34-3-10” regirá inmediatamente y se encargará de regular dos tipos de situaciones relacionadas con el uso del video en acciones que generen duda. La primera es que, a partir de ahora, una infracción debe ser clara “a primera vista” para que el comité organizador de un torneo castigue al jugador con golpes de multa. ¿Quiénes cayeron como víctimas? Anna Nordqvist, por ejemplo, que en la vuelta final del US Women’s Open 2016 fue penalizada por rozar la arena levemente durante su backswing mientras ejecutaba un tiro desde el búnker.

La infracción de la sueca sólo se advirtió después de que la USGA analizara la secuencia con zoom y en alta definición. El HD fue la peor sentencia para Nordqvist: recibió dos golpes de multa y perdió en un playoff ante la estadounidense Brittany Lang. Con el retoque reglamentario reciente, se hubiese salvado de la sanción.

Aquel episodio provocó un ruido molesto, con aires de injusticia deportiva, pero la USGA y la R&A se convencieron definitivamente del cambio tras lo ocurrido en el Ana Inspiration 2017 con Lexi Thompson, a quien le sumaron cuatro golpes -dos por jugar desde una posición incorrecta y dos por firmar incorrectamente su tarjeta- tras ser denunciada por un televidente por no reponer su pelota en el lugar correcto en el green del hoyo 17, en la tercera vuelta. Finalmente, a la norteamericana se le escurrió el Major en un playoff ante la surcoreana So Yeon Ryu. Lo más curioso es que la denuncia del aficionado al circuito de mujeres llegó 24 horas después del incidente. “Aquel episodio fue una pesadilla; crecí con dos hermanos mayores con los que jugamos siempre bajo las reglas del golf. Nunca tuve intención de hacer trampa”, ratifica hoy Thompson.

Desde hace un par de días, la Decisión 34-3-10 también promueve que el jugador no recibirá penalidad si “hizo todo lo razonablemente esperado a la hora de realizar una estimación o una medición, aunque después se descubra -bajo la tecnología de video- que no hizo lo correcto”. ¿Cuándo funciona esta regla? Al estimarse el último lugar donde la bola cruzó el margen de un hazard, al dropear la pelota o al reponer una bola luego de ser marcada, este último el caso de Lexi, en una escena que se repitió una y otra vez en cámara lenta y que a ella la sigue mortificando por haber perdido nada menos que una cita de Grand Slam.

De la noticia publicada en Entorno Inteligente.com (28.04.17), con información de La Nación de Buenos Aires.

Se puede leer completa en: http://www.entornointeligente.com/articulo/9918086/El-golf-se-humaniza-limita-el-uso-de-la-tecnologia-y-confia-mas-en-el-jugador-28042017

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