Intangibles y deporte

Un blog de Carlos Agrasar

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Dopaje tecnológico o progreso

La tecnología avanza imparable, aliada con el deporte, que constantemente intenta superar los límites, para correr más rápido, saltar más alto o llegar más lejos. La unión no es nueva, pero sí el alcance de la transformación, gracias a la potencia de la innovación, de la mano de los denominados biomateriales y de los materiales inteligentes, sean zapatillas súper elásticas o ropas ultraligeras que analizan además el estado del organismo durante el esfuerzo. Para unos es una evolución natural, un progreso necesario para mejorar el rendimiento físico y la eficiencia del deportista. “La humanidad no puede avanzar sin el desarrollo tecnológico”, explica desde California Mounir Zok, el director de tecnología e innovación del comité olímpico de Estados Unidos.

Para otros, la tecnología es una herramienta que, de tan poderosa, puede acabar por adulterar la propia esencia del deporte al permitir superar límites físicos de forma artificial. Algunos hablan incluso de dopaje tecnológico. El maratón y la histórica barrera de las dos horas se han convertido en terreno abonado para los investigadores. “Bajar de las dos horas en condiciones normales me parece una utopía. Hoy en día, no hay un atleta capaz de hacerlo sin esta ayuda”, sostiene Germán González, entrenador especialista en la larga distancia.

La ayuda de la que habla González, preparador de la fondista Paula González Berodia, tiene la forma de unas zapatillas de aspecto y nombre futurista: Zoom VaporFly Elite. El gigante Nike acaba de presentar unas zapatillas con una controvertida placa de fibra de carbono en la suela, diseñadas especialmente para bajar de las dos horas, gracias a una mejora sustancial en la eficiencia de la zancada. El invento, con vocación también publicitaria, ha tenido la virtud de agitar el debate sobre los límites de la innovación incluso antes de que los atletas profesionales prueben en público las polémicas zapatillas.

“Se trata de una forma de dopaje tecnológico elevada al cubo, es como si pusieras unos muelles en los pies del corredor. La clave está en la elasticidad, estos biomateriales son miles de veces más elásticos que nuestros músculos, tendones y ligamentos; y la energía se restituye de una forma mucho más eficiente”, subraya Jordi Porta, catedrático de Inefc y fundador de la Escola Catalana de Cineantropometria (ECC).

(…)

Otros inventos polémicos

Zapatillas voladoras. El saltador soviético Yuri Stepanov batió en los años sesenta el récord mundial de salto de altura con unas zapatillas con 20 milímetros de grosor en la parte anterior del pie. Las zapatillas fueron prohibidas y su marca anulada. Está considerado el primer caso de dopaje tecnológico.

Zapatillas de tiburón. A finales de los sesenta aparecieron unas zapatillas conocidas como las de piel de tiburón, con 100 clavos en la planta, pensadas para los atletas de velocidad, coincidiendo con la aparición de las pistas sintéticas. Los organismos internacionales consideraron que ayudaban al corredor y las prohibieron, tras batirse varios récords.

Bañadores de poliuretano. La Federación Internacional de Natación (FINA) prohibió en el 2010 los polémicos bañadores de poliuretano, diseñados dos años antes con la ayuda de la NASA, y que permitieron batir en masa récords mundiales hasta límites insospechados. Los bañadores pueden ser sólo de materiales textiles.

 

De la noticia publicada en La Vanguardia (08.04.17), firmada por Esteve Giralt.

Se puede leer completa en: http://www.lavanguardia.com/vida/20170408/421531999324/tecnologia-deporte-biomateriales.html

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