Estoy leyendo estos días, con mucho interés y no menos asombro, el libro 100 consejos para correr descalzo, publicado por la Editorial Arcopress y del que es autor el profesor Emilio Sáez Soro. Con mucho interés porque me parece un libro bien estructurado y mejor contado sobre un fenómeno nuevo, llamado ‘descalcismo’ (juro que no había oído antes esta palabra), así como todas las técnicas de entrenamiento y los argumentos persuasivos para llegar a ser un buen ‘descalcista’. Y tengo para mí que no debe resultar fácil esa vuelta a los orígenes, hasta llegar a gozar corriendo con los pies descalzos.

Emilio Sáez Soro tiene 52 años, vive en Castellón de la Plana y desarrolla su actividad como profesor de Comunicación Audiovisual y Diseño de Videojuegos en la Universidad Jaume I. Por eso le llamo profesor; además, porque creo que ha escrito un libro ameno desde su ya muy dilatada experiencia como corredor de fondo, con más de 37años de experiencia. Sin embargo, hasta hace unos cinco años no comenzó a descalzarse para correr y ha participado, desde entonces, en numerosas competiciones de todo tipo (entre ellas, 19 maratones). Me parece muy meritorio lo que hace este veterano y creo que merece la pena reconocérselo.

El primer objetivo de este post es, por supuesto, que compres el libro y que –si la materia te interesa– lo leas con el mismo gusto que lo estoy haciendo yo. Por eso, mi pretensión es plantear las esencias del ‘descalcismo’ y resumir algunas de las ventajas que, a su juicio, tiene correr descalzo. Dice Sáez Soro haberlo escrito para ayudarnos a “redescubrir los poderes que tenemos para movernos mucho mejor de lo que nunca habíamos imaginado; porque, por desgracia, se nos ha hecho creer que no podíamos. Si liberamos a nuestros pies, los hacemos más fuertes, más veloces y además mucho más sanos. ¿Crees que es posible? Yo sí. Atrévete a descubrir cómo”. Pues a eso vamos…

En la introducción, el autor dice haber recogido las enseñanzas recibidas de otros muchos corredores descalcistas y que pretende contribuir a una mayor profundización sobre un tema del que se comienza a hablar mucho, pero del que aún se conoce muy poco (mi propio caso, sin ir más lejos). Y confía en que, al final de la lectura, podamos sentirnos más satisfechos, poderosos y felices de haber descubierto esta otra dimensión de correr. Porque “después de conocerla ya nunca nada vuelve a ser igual”. Una opinión entusiasta.

Entonces ¿Por qué correr descalzo? Esa pregunta es el título del primer capítulo, en el que trata de responderla con diez argumentos, que son los que yo deseo recoger en este post:

1.- Porque es la forma en la que estamos diseñados genéticamente para hacerlo.
“Así es. Tan sencillo como que estamos diseñados por la naturaleza para desenvolvernos por cualquier terreno y lo que no se entiende es que reneguemos de forma tan radical de esas características” (…). Cree que debemos darles una oportunidad a nuestros pies para que “nos demuestren hasta dónde llega su capacidad de adaptación”.

2.- Por salud
“Varios estudios científicos demuestran que es más saludable para el cuerpo correr de esta manera (…) “Correr descalzo produce menos lesiones” (…) “Y lo que es más importante es que han dejado de tenerlas los que las padecían con anterioridad, sobre todo, las vinculadas a las rodillas, como la condromalacia rotuliana” (…) “Pero además de esta cuestión, cuando corres descalzo el trabajo muscular es más armonioso. Esto lo demuestra la facilidad de recuperación tras la competición”.

3.- Si corres descalzo, te divertirás más
“Cuando corres descalzo, te metes en los charcos, te regocijas pisando el barro, exploras el tacto de superficies que antes ni te habías dado cuenta de su existencia, te concentras en ir saltando entre las ranuras del adoquinado y al final conviertes cada carrera en un baile con el camino” (…) “Correr descalzo convierte en una pequeña aventura lo que antes era un entrenamiento cotidiano y corriente”.

4.- Menos cansancio
“Nuestro cansancio va a ser más limpio y cuando terminemos un entrenamiento intenso o una competición nos vamos a recuperar antes. Todos los corredores que corren por primera vez descalzos una maratón, se maravillan de lo rápida que es la recuperación” (…) “Lo que nos tenemos que plantear es si preferimos ser más rápidos o más eficientes, algo que va a depender de las preferencias de cada uno”.

5.- Mayor sensación de poder
“Te sientes mucho más poderoso y capaz al poder pasar por zonas aparentemente imposibles por tus propios medios sin ayuda de nada más. Psicológicamente, genera una sensación de satisfacción, de poder y de seguridad”.

6.- Para favorecer la concentración
“Correr descalzo te permite estar mucho más concentrado en lo que haces. Correr acaba convirtiéndose en un ejercicio de relajación. Y, a la vez, en algo más intenso y satisfactorio”. (…) “El mindfulness como forma de conseguir una mayor consciencia del presente se convierte, corriendo descalzo, en un ejercicio natural”.

7.- Por sostenibilidad
“Correr descalzo supone una apuesta por lo sostenible debido al hecho de que hay cosas que podemos hacer sin necesidad de gastar tanto. En lo medioambiental, supone un uso de recursos más racional, sobre todo para una actividad que en principio no necesita tanto material extra; al final, la economía personal se ve favorecida”.

8.- Por belleza
“Estéticamente es más bello ver a un corredor descalzo que a alguien con un ‘artefacto’ de colorines en el pie” (…) “Al correr, al andar, los músculos de la pierna y el pie se ven funcionando como el sistema perfecto que es” (…) “Las zapatillas no solo estorban ese funcionamiento sino que además lo esconden”.

9.- Por competitividad
“Correr descalzo te va a ‘obligar’ a una progresión más equilibrada. Estarás más lejos de lesionarte y tu forma mejorará de manera continua” (…) “progresará tu rendimiento en otras pruebas y distancias”.

10.- Por autococomiento
“Supone una absoluta experiencia de aprendizaje sobre nosotros mismos. El hecho de establecer una relación más compleja, más intensa y más lenta con la tierra e interiorizarla provoca que sepamos más sobre nosotros mismos, sobre nuestras capacidades y sobre nuestras posibilidades”.

Pues eso: si te animas a ser un ‘descalcista’, espero que disfrutes de todo ello.

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