Intangibles y deporte

Un blog de Carlos Agrasar

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Profesionalismo

16 de octubre de 2017

Nadal-Federer o Messi-Cristiano: la importancia de una gran rivalidad para llegar al ‘Olimpo’

Ayer vivimos una nueva final entre Rafael Nadal y Roger Federer. Fue la del Masters de Shanghái, cuya superficie de pista dicen que es una de las más rápidas del circuito mundial y, por tanto, una de las que más pueden perjudicar, a priori, a nuestro gran Rafa. Me encantó seguirla en directo por TV, a pesar de que el suizo se llevó el partido de forma clara, pues supo manejarlo en todo momento como él deseaba. Roger y Rafa son rivales eternos pero, fundamentalmente y por encima de todo, son grandes amigos. Cuando vi al suizo levantar sus brazos al aire por la victoria, se me vinieron a la mente unas recientes declaraciones suyas: “Nadal me ha hecho mejor jugador, me obliga a mejorar en mi juego”. Me parecieron reflexiones fascinantes, por todo lo que encerraban.

E, inmediatamente, también me vino a la cabeza otra de las grandes rivalidades del deporte que estos días se encuentra en plena efervescencia: la de Cristiano Ronaldo y Leo Messi por ser el mejor jugador del planeta fútbol. Ambos se clasificaron in extremis, la semana pasada, para disputar con sus selecciones el Mundial de Rusia 2018. Ninguno de los dos tiene aún ese título, que mucha gente considera imprescindible para poder entrar en el olimpo de los dioses al que solo pertenecen de forma incontestable cinco ídolos: Pelé, Di Stéfano, Maradona, Cruyff y Zidane. Cristiano y Messi, en activo, aún tienen mucho que decir con su fútbol y tendremos que esperar a ver lo que demuestran (sin olvidar, además, que el fútbol es deporte colectivo).

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9 de octubre de 2017

La calculada y ‘provocadora’ estrategia de Gerard Piqué

España se acaba de clasificar para jugar el Mundial de Selecciones de Rusia del año que viene. Tras una brillante fase previa, que culminó el viernes con un rotundo 3-0 frente a Albania, nuestro combinado se clasificará como primero de grupo si hoy vence también a Israel. Serán ya once mundiales consecutivos en los que participe España y vaya por ello mi felicitación, porque no es fácil conseguir esta secuencia. Y si no, que se lo digan a Italia, segunda de grupo que se juega todo, ahora, a una repesca; o a Argentina, aún no clasificada, a falta del último encuentro en Ecuador… y a Portugal o a Croacia. Mucha gente teme un mundial sin Cristiano o Messi, pero es lo que hay. Por eso, España tiene mérito.

Y hago este preámbulo porque me parece que, ahora, toda la afición debería estar gozando y saboreando este éxito hispano. Sin embargo, esa felicidad no ha sido completa para la afición; se ha visto trufada por un nuevo ataque de protagonismo de Gerard Piqué, que ya nos tiene hartos. Y así se lo han demostrado en estos días, silbándole durante el partido contra Albania cuando él tocaba la pelota. Me das pena Gerard, porque crees que eres un enfant terrible… que sabes dinamitar el buen ambiente de la selección cuando esta se afana en conseguir sus objetivos. Para ti es más importante arrimar el ascua a la sardina de tus propios intereses, pero tengo para mí que en esta ocasión has llegado demasiado lejos. Especialmente, en estos momentos de convulsa actualidad política en Cataluña, que promete cobrarse alguna que otra víctima propiciatoria. Y ya veremos lo que pasa contigo.

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18 de septiembre de 2017

El adiós a Conchita Martínez, una auténtica ‘chapuza de imagen’ de la Federación Española de Tenis

Este es un blog que, como indica su propio nombre, trata de poner el acento en los aspectos intangibles del deporte. Y esta semana se ha producido lo que, a mi modo de ver, representa como ninguna otra la paradoja que se está dando en nuestro tenis patrio con la no renovación del contrato de Conchita Martínez al frente de los equipos nacionales de Copa Davis y Copa Federación; y esto sucede precisamente cuando nuestro tenis, por primera vez en la historia, disfruta de dos deportistas al frente del ranking mundial: Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza. Parece que no somos muy capaces de disfrutar de la calma.

Todos recordamos seguramente que, tras una etapa convulsa de la Federación, en la que nuestros tenistas se negaron en la práctica a defender los colores nacionales y el equipo masculino transitaba por la segunda división internacional, Conchita –capitana de la escuadra femenina desde 2013– se hizo cargo también en 2015 de la difícil tarea de apaciguar los ánimos y pilotar el retorno de los chicos al primer nivel, cosa que consiguió con solvencia, devolviendo la tranquilidad a los abochornados aficionados. Aquella convulsión federativa se resolvió con la elección de un nuevo presidente, Miguel Díaz, en julio de 2016. Pero el nuevo equipo rector del tenis español acaba de culminar su ruptura con el pasado prescindiendo de Conchita. No voy a discutir el derecho del nuevo presidente y de su Junta a tomar las decisiones que considere necesarias, pero si deseo pedirle que sea capaz de dar buen ejemplo con las formas y con el fairplay, al menos por tres razones: por lo mal que se ha gestionado este turbio episodio desde la perspectiva de la comunicación, porque los trapos sucios se lavan en público y… porque Conchita Martínez, una de las instituciones de nuestro deporte, no se merecía un final de ciclo tan mezquino. Así lo siento y así debo expresarlo.

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31 de julio de 2017

¿Puede ser ya Garbiñe el nuevo ídolo del tenis español?

Hace apenas dos sábados, la tenista hispano-venezolana Garbiñe Muguruza –nuestra Garbiñe, a secas– conquistó el torneo de Wimbledon, para muchos el más prestigioso del mundo, incluso por delante del de Roland Garros que se celebra en París. Y se ve así precisamente por la dificultad añadida que representa jugar en hierba, frente a la tierra batida que está mucho más en nuestra tradición tenística. Como podemos imaginar, esa victoria levantó todo un terremoto de felicitaciones, parabienes y elogios hacia nuestra campeona, que ya había conquistado la gloria en Francia, allá por 2016.

No seré yo quien ose quitar a Garbiñe el más mínimo ápice de mérito por su flamante título, puesto que además se lo ganó de forma indiscutible nada menos que a la mayor de las hermanas Williams, Venus, quien reconoció con verdadero fairplay la superioridad de la española. Una final ganada con un tenis de contrastada calidad, como venía demostrando en las eliminatorias previas; un tenis que no deja lugar a la duda: estamos ante una gran tenista, a la que sin embargo aún le queda dar un salto de madurez personal para no ser tan irregular como viene siéndolo hasta ahora. Para quienes seguimos su trayectoria, y me consta que somos muchos, sigue siendo un misterio insondable que Garbiñe sea capaz de protagonizar las mayores gestas (como en Wimbledon) o las derrotas más insulsas, a las primeras de cambio, en cualquier torneo menor.

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24 de julio de 2017

La insoportable levedad del silencio

Vivimos en pretemporada futbolística en la que proliferan los partidos amistosos, esos choques en los que los equipos se juegan poco, pero que colman las ilusiones de los aficionados por la cercanía de una temporada más que tantas alegrías promete. Los aficionados se encuentran como niños con juguete nuevo, esperando que los recién incorporados a sus equipos les den este año grandes alegrías. El viernes pasado se celebró el sorteo de la liga y, quien más quien menos, ya ha echado sus cuentas sobre casi todo…

Por lo tanto, a partir de ahora tendremos ya de qué hablar: de partidos (aunque sean amistosos), de fichajes (aunque por ahora todavía puedan ser rumores sin madurar), de cómo juega cada equipo (muchos tienen nuevo entrenador)… Y, así, los medios ya no tendrán que especular, inventar o contar alguna que otra noticia sin fundamento; ni necesitarán que alguien esté siempre al otro lado del canal, hablando y diciendo lo que seguramente no puede (ni debe decir). Los medios necesitan llenar páginas de contenidos y horas de programación, pero cuando eso no sucede se ponen ‘nerviosos’ (es un decir, claro) y prefieren especular antes que esperar o mirar para otro lado… porque no soportan bien el silencio de sus protagonistas, ni –menos aún- el de sus fuentes.

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6 de mayo de 2017

La Federación Internacional de Atletismo, a punto de cometer una histórica gran injusticia

Parece que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) anulará este verano todos los récords mundiales y europeos anteriores a 2005. Así lo contaba hace unos días el diario británico The Guardian. Se ha decidido poner la ‘frontera’ en aquel año porque es cuando se implantaron los controles antidopaje que podríamos considerar todavía hoy suficientemente rigurosos y porque desde entonces se conservan muestras de sangre y orina aún disponibles para nuevas revisiones y análisis por médicos y científicos.

Según The Guardian, la IAAF tiene previsto aprobar en su reunión del mes de julio próximo unas nuevas y muy rigurosas reglas –en principio, entrarían en vigor el 1 de enero de 2019– para la convalidación de las marcas mundiales y europeas que registren a partir de ahora los atletas durante las diferentes competiciones; eso me parece perfecto, pues como bien sabe el lector he defendido siempre a ultranza un deporte limpio (cueste lo que cueste). Y en esa misma sesión se aprobaría también la suspensión de las plusmarcas obtenidas antes de 2005, medida que me parecería increíblemente injusta, aunque con ella se trate de recuperar el buen nombre del atletismo, tan ‘manchado’ por el comportamiento delictivo de algunos deportistas. Y por eso entiendo el gran revuelo que se ha montado en el atletismo planetario.

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31 de marzo de 2017

El ‘populista’ Piqué está perdiendo el control

Parece que Gerard Piqué, ese futbolista tan magnífico que está marcando una época como central del Barça y de la Selección Española, ha decidido no perder la más mínima oportunidad de convertirse en un ‘bufón de palacio’, repartiendo a diestro y siniestro críticas desaforadas y gestos contra el Real Madrid, tan gratuitos como obsesivos. Este martes protagonizó el último episodio en el estadio parisino de Saint Dennis, después de que nuestra selección se impusiera a la de Francia por un resultado de 0-2 que casi todos han considerado justo. Pero el jugador dejó sembrada de ‘minas’ la zona mixta con sus declaraciones y eclipsó tan importante victoria.

No sé si el antimadridismo tan visceral que esgrime Piqué emana única y exclusivamente de su interior (y fluye de forma natural) o si también es por representación (encargo). Quizá responda a una calculada estrategia a corto-medio plazo para llegar a la presidencia del Barça –deseo que él mismo ha declarado en ocasiones- y piense que el sentimiento compartido por sus correligionarios le allanará tal vez ese camino. Sea como sea, en todo caso creo que Piqué está dando muy mal ejemplo a quienes pensamos que –y siento que somos muchos- que el deporte debe cimentarse sobre victorias, éxitos y marcas personales basadas en el esfuerzo y en el espíritu de superación… y no en ‘sentimientos anti’ (de ninguna clase), en atajos impresentables (como ganar en los despachos) o en el fomento de la violencia (sea siquiera verbal). Claro que Piqué haga y diga todo lo que hace y dice sin darle la más mínima trascendencia, porque –como dijo el martes con total desfachatez- “todo esto es un show”. Lo veo como otro ejercicio de total irresponsabilidad. – Leer más –

17 de marzo de 2017

Los clubes de fútbol son cada día más transparentes, pero todavía lo son poco

Nuestros clubes de fútbol más profesionales (léase los de primera y segunda división) son cada día más transparentes, pero todavía lo son poco. Al menos eso es lo que se desprende del segundo Índice de Transparencia de los Clubes de Fútbol (INFUT), elaborado de forma independiente por Transparencia Internacional España. El INFUT 2016, presentado este lunes en Madrid, arroja una serie de conclusiones interesantes que me gustaría comentar en este post.

De manera preliminar debo especificar que el informe radiografía y evalúa las prácticas de transparencia de los 41 clubes profesionales afiliados a LaLiga a través de un conjunto de 60 indicadores relativos a cinco grandes áreas de esta materia tan relevante desde la perspectiva reputacional de esos clubes. Hasta el año pasado, cuando se publicó el primer estudio, todo nos conducía a pensar que los clubes de fútbol no se habían sentido concernidos por la necesidad de ser transparentes… como si esa práctica de buen gobierno empresarial no tuviera que ver con ellos. Pero bastó que sus nombres aparecieran vinculados a paupérrimos índices de transparencia para que se pusieran de forma inmediata las pilas. Y eso es lo que parece más directamente relacionado con algunas de las sorpresas recibidas este año. – Leer más –

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