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Álvaro Arbeloa: “Yo no tengo que ser ejemplo para nadie”

Álvaro Arbeloa: “Yo no tengo que ser ejemplo para nadie”

¿Quiénes la liábais en el Castilla?

Las únicas historias que recuerdo son las que no se pueden contar. Ese del filial es un momento en el fútbol en el que eres profesional pero no todavía a estos niveles. Juegas sin presión, para disfrutar. Y teníamos veinte años, imagina: muchas cenas de equipo que hoy no se pueden dar porque tienes niños, familia. Lo que había era muchísima más relación entre nosotros.

Subes del filial a la Galaxia.

Me lleva Camacho.

Pues sí que os duró el amor.

Me llamó el día que presentó su dimisión. Tercera jornada de Liga, perdimos 1-0 en Barcelona contra el Espanyol. Ya antes, en la charla previa al partido, había una tensión tremenda. Dejó en el banquillo a Beckham y a Raúl.

Estabas alucinando.

Te choca llegar allí, a una plantilla como esa que era la leche, y sentir tal carga de presión. Fue entrar de golpe en la realidad del fútbol.

Esa noche Camacho, que venía de perder 3-0 ante el Leverkusen en el primer partido de Champions (con Ronaldo y Figo en el banquillo), deja fuera a Beckham, Raúl y el delantero que no quería, Owen, porque había pedido un medio de contención. Y mete a Juanfran y a Celades. Septiembre y en el vestuario un polvorín.

«¡Ahora id a hablar con vuestros amiguitos de la prensa», gritaba después de dar la alineación. Y uno se reía. «¡Sí, sí, ríete!». Yo pensaba: «Joder, estos tíos están por encima del bien y el mal».

Al menos compartiste banquillo con Beckham.

Mi inglés entonces era un desastre. Él es un tío muy simpático que va a su bola. Te acercas a él pensando en el jaleo mundial que había con David Beckham y entonces cualquier cosa que hiciese te parecía normal, ¿pero qué se supone que iba a hacer?

Para diferente, Ronaldo.

Todo un caso. Nunca dejó de disfrutar en el campo. Si no le apetecía correr, no corría. Si le apetecía marcar tres goles, marcaba tres goles. Una cosa impresionante. Cuando me fui del Madrid al Depor jugué contra ellos después de Navidades. Era el año de Capello que luego ganaron la Liga. Perdían contra nosotros 1-0 y sale Ronaldo al campo. Entonces coge la posición, me acerco a marcarle y me mira alucinado: «¿Pero tú estás con ellos?». «Sí, sí. Aquí juego». El tío llegaba al campo y preguntaba: «¿Contra quién jugamos hoy?». Su mundo era el juego, el balón. Entraba, la pedía y él se encargaba. No he visto a nadie que definiese así. Era imparable.

De la entrevista realizada por Manuel Jabois a Álvaro Arbeloa para la revista Jot Down (mayo 2014).

Se puede leer completa en JotDown.es.

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