Estoy leyendo estos días el libro ‘Iron Mind’, escrito en primera persona por el mejor nadador paralímpico español de la historia: Enhamed Enhamed. Ya sé que el libro no es de rabiosa actividad, pues va por su segunda edición recién salida de la imprenta, y si me animo a escribir antes de terminarlo es porque creo que puede ser un magnífico regalo navideño para quienes quieran obsequiar a un ser querido con esta fascinante historia de superación personal. Y estoy seguro de que a muchos de quienes andamos descarriados en cuanto a la mutación de ciertos valores sociales y personales, o un poco despistados tras esta crisis apenas en fase inicial de superación, nos vendrá muy bien este testimonio de primera mano para reubicar conceptos por la vía rápida.

Enhamed, hijo de padres marroquíes emigrantes a Canarias, nació en Las Palmas en septiembre de 1987. Se quedó ciego a la edad de 8 años, debido a un desprendimiento de retina. Fue aquella penosa circunstancia -que él ve como un punto de inflexión positivo en su vida (“gané la ceguera”, como a él le gusta repetir)- la que le encaminó hacia el deporte de la natación; hasta ese momento no sabía nadar, pero cuando aprndió, nadar se convertiría en su verdadera prioridad vital allá por el cambio de siglo, cuando el chaval cumplía los 13 años. En su libro, no obstante, la narración no se centra en su palmarés impresionante, nutrido de medallas olímpicas y mundiales, así como de récords aún sin superar; en la obra toma como referencia lo que él consideró el mayor reto de su vida: ser el primer ciego en terminar la prueba deportiva más dura de las que se puedan practicar hoy en el mundo: el Iron Man de Lanzarote. Reto que afrontó con éxito en la primavera de 2014; éxito que le convirtió en el ‘Iron Mind’ que describe en su obra. – Leer más –