Hace mes y medio acudí a esta cita refiriendo en detalle un caso que me parecía flagrante: las acusaciones de dopaje hacia nuestro campeón por parte de la ex ministra de Sanidad y Deportes de Francia, Roselyne Bachelot. Esta señora, que ejerció como ministra en el Gobierno de Nicolás Sarkozy (2007-10), aseguró en una tertulia televisiva, que la larga lesión de rodilla que padeció Nadal durante los años 2012-13 (que le tuvo apartado de las canchas por un largo periodo de tiempo), en realidad no fue tal; se trataba –dijo– de una estrategia para tapar el hecho de que había dado positivo en un control anti dopaje: “Sabemos que la famosa lesión de Rafa Nadal, que le tuvo siete meses fuera de la competición, es ciertamente debido a un control positivo”. Lanzó aquellas acusaciones sin esgrimir prueba alguna, lo cual hartó a Rafa, quien aseguró que ya no estaba dispuesto a seguir soportando tantas insidias desde nuestro país vecino y que había decidido tomar medidas al respecto.

Quienes me siguen en este blog, saben bien que me intereso con mucha devoción y gusto por ciertos deportistas cuyos comportamientos ejemplares me parecen espejos en los que niños y jóvenes pueden y deben mirarse… porque ellos saben ganar y perder con deportividad, porque entienden el juego y la competición de forma natural (en el éxito y en el fracaso) y porque basan las claves de su éxito en su vocación, en el esfuerzo y en el talento. Me refiero a los Gasol, Javier Martínez, Mireia Belmonte, Teresa Perales o Carolina Marín, entre otros como ellos… pero especialmente admiro a Nadal, pues creo que encarna como nadie todos esos valores y que lo viene haciendo desde sus inicios, hace ya muchos años, durante los cuales ha demostrado que se puede ser campeón en las duras y en las maduras y siendo legal en todos los sentidos.

– Leer más –