Intangibles y deporte

Un blog de Carlos Agrasar

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2016: un año de negocios para la industria del deporte, al calor del sueño chino

De la escasez, al exceso. El rápido crecimiento de China y la aparición de una nueva clase media han favorecido el aumento del consumo, pero también ha derivado en un grave problema sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que “en menos de una generación, se pasó de la hambruna a la sobreabundancia” durante el siglo XX, y hoy hay 300 millones de chinos con problemas de obesidad, una cuarta parte de la población. En este contexto, el Gobierno ha decidido acelerar la toma de decisiones, con planes estatales para fomentar la actividad física y, de paso, abrirse a nuevos sectores que permitan mantener el ritmo de crecimiento de su economía.

El problema del país se ha convertido en la gran ventaja para toda la industria occidental del deporte, donde la organización de competiciones y el uso de gimnasios para mantener la forma tienen un largo recorrido. De ahí que las grandes fortunas chinas hayan decidido acelerar su diversificación e iniciar un rally de operaciones corporativas para adquirir el know how europeo, con compras de compañías que ya superan los 3.000 millones de euros.

El plan más ambicioso se está produciendo en el fútbol, debido a que, según varias voces, es el deporte preferido del actual presidente del Gobierno, Xi Jinping. El objetivo, según explican, es “ser una de las mejores naciones del mundo” en el Mundial de 2030, para lo que van a acelerar la construcción de infraestructuras y la creación de academias, el nicho donde muchos clubs ven negocio.

En la primera fase, de aquí a 2020, se pondrán en marcha 20.000 escuelas de este deporte. La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de planificación económica del país comunista, también contempla la apertura de 70.000 campos de fútbol en cinco años, cifra que se elevaría a 135.700 campos en 2030, ya que el país quiere uno cada 10.000 habitantes.

Sus cálculos apuntan a que, con esta oferta, dentro de un lustro habrán 50 millones de niños y adultos jugando a fútbol, el equivalente a toda España. Para ello, se ha introducido el fútbol como asignatura en el colegio con 50.000 profesores especializados, idea con la que ya esperan seducir a 30 millones de jóvenes. En paralelo a ese sistema escolar, se promoverá la creación de una serie de ligas nacionales de formación, según el plan, para mantener la pasión hasta la etapa universitaria.

En la práctica, estos grandes planes se han empezado a traducir en operaciones concretas que afectan a toda la cadena de valor del negocio del balompié. El mejor ejemplo es Wanda Group, el holding de Wang Jianlin. El hombre más rico de China, que construyó su fortuna en el sector inmobiliario, ha invertido más de 1.000 millones de euros para comprar distintas compañías que le dan cobertura en todos los ámbitos de esta disciplina.

Su primera operación fue la compra del 20% del Atlético de Madrid por 45 millones de euros, con el que está promoviendo la formación de futbolistas del gigante asiático en la Academia. Además, y para ganar notoriedad, ha adquirido los naming rights de la Ciudad Deportiva y del futuro estadio rojiblanco. También patrocina a la Fifa, aunque en este caso no sólo para ganar visibilidad, sino también para tener mayor influencia en futuras decisiones.

 

De la noticia publicada en Palco 23 (23.12.16), firmada por Marc Menchén.

Se puede ver en:
http://palco23.com/entorno/20161223/2016-un-ano-de-negocios-al-calor-del-sueno-chino/

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