La dura derrota infligida por el Barcelona al Real Madrid en el Santiago Bernabéu el pasado sábado (0-4) ha sido mucho más que una humillación deportiva. Los del Barça jugaron mejor que los blancos, eso nadie lo pone en duda, y se distancian ya en 6 puntos al frente de la tabla clasificatoria, con el Atlético situado en el segundo puesto. Por primera vez en mucho tiempo, la grada se volvió contra el palco y se tiñó de color blanco-pañuelo, mientras el himno sonaba a volumen calculadamente distorsionado para ahogar los pitos y gritos de ¡Florentino, dimisión!

Y digo que esa derrota ha trascendido más allá de lo deportivo, porque ha vuelto a abrir la caja de los truenos en el club de la calle de Concha Espina, ha propiciado que la crisis latente del Club aflore en esta ocasión de forma extraordinariamente abrupta y nos ha dejado al descubierto la nefasta gestión de esa crisis por parte del presidente. Porque, tal y como lo ha hecho, en el horizonte no se divisa la calma, sino un futuro de tensiones que empujan al presidente hacia un callejón sin salida (excepto la suya).

– Leer más –