Intangibles y deporte

Un blog de Carlos Agrasar

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abril 2014

29 de abril de 2014

Después del buen deporte… más deporte (a ser posible)

En el mes de febrero leí en Marca una entrevista dominical a doble página que le hacía Olga Viza al ex campeón de gimnasia deportiva, Gervasio Deferr, y desde entonces llevaba pensando en escribir sobre aquellas reflexiones de nuestro deportista.

Antes de nada diré que esta disciplina deportiva, tanto en su conjunto como en cada uno de sus diversos aparatos, me parece una de las especialidades más duras y difíciles de todas las que integran el universo olímpico y que, en consecuencia, sus esforzados campeones gozan a priori de mi reconocimiento y admiración. En este caso, se junta además que Gervasio siempre me ha parecido un hombre de extraordinaria personalidad y gran nobleza, además de todo un gran personaje.

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25 de abril de 2014

Esencias y valores del madridismo (Adidas dixit)

Quienes me conocen personalmente saben que soy aficionado al Real Madrid. Y creo que lo soy de forma natural porque nací en ‘zona nacional’, al lado del madrileño Parque de Berlín (próximo al estadio Santiago Bernabéu). Mis padres nunca me llevaron de pequeño al coliseo blanco, pero yo jugaba al fútbol con otros niños en un viejo descampado junto a la calle Pradillo y desde allí escuchaba el clamor de los aficionados cuando el equipo de sus amores metía un gol.

Por lo tanto, y por una sola vez, voy a decir a los lectores que soy madridista, sí, y que creo que es pertinente dejarlo claro en el preámbulo mismo de este post. Sin embargo, pienso del mismo modo que cada día soy menos emocional y, por lo tanto, también menos forofo. Con el paso del tiempo he ido aprendiendo a entender ese sentimiento llamado madridismo con la cabeza y no solo con el corazón, lo cual me permite admirar incluso a cualquier rival que lo haga bien. Soy lo que podríamos llamar un ‘aficionado civilizado’.

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Johan Cruyff en Frases de Fútbol

“Un portero me preguntó una vez: si el balón entra por la escuadra, ¿qué quieres que haga?”. Yo le dije: aplaudir”

 

En agosto de 1973, el FC Barcelona fichó por 120 millones de pesetas al mejor futbolista del continente: Johan Cruyff, 26 años, tres veces consecutivas campeón de Europa con el Ajax entre 1971 y 1973. Un futbolista innovador. Como todos los grandes, un adelantado a su tiempo. Un artista del remate y un genio del cambio de ritmo.

”Yo no valgo 100 millones de pesetas”, declaró cuando se iniciaron las negociaciones. Unas semanas más tarde, por algo más de esa millonada (en aquel tiempo 100 millones de pesetas era una cifra desorbitada), Cruyff cambiaba Amsterdam por Barcelona: “El Ajax es un gran equipo de fútbol; el Barcelona es un gran club”. El efecto Cruyff nació de inmediato. El Barça, que llevaba 14 años sin ganar la Liga, se proclamó campeón esa misma temporada 1973/74, coronada con un histórico 0-5 en el Santiago Bernabéu.

”Ese día comencé a comprender lo que significaba el Barcelona y su rivalidad con el Madrid”, recuerda. Tras conquistar aquel título, terminó de entenderlo: “La gente no me felicitaba, me daba las gracias”. The New York Times, un diario poco dado a glosar hazañas balompédicas, relató: “Cruyff ha hecho más por Cataluña en una noche que los políticos en varios años”.

Sólo unos meses después, en el Mundial de Alemania 74, Cruyff asombró al mundo con la camiseta de Holanda y se convirtió en el líder de un equipo de época, la Naranja Mecánica, que se hizo hueco en la historia pese a perder la final contra los anfitriones. “Si hubiéramos ganado, quizá nadie habría hablado tanto de ese partido, de lo buenos que éramos y la perfección de nuestro fútbol”, teorizó Cruyff posteriormente. “Las leyendas también pueden alimentarse de una derrota”.

Con aquella selección nació el llamado fútbol total, una nueva forma de entender el juego. A grandes rasgos, la revolución oranje radicaba en que los futbolistas no ocupaban demarcaciones fijas, sino que eran capaces de intercambiar y desempeñar distintas funciones según las necesidades que dicta el transcurso del partido.

Para Johan Cruyff, “un futbolista debería ser capaz de jugar en todas las posiciones del campo. En las charlas tácticas, el extremo izquierdo no puede dormirse cuando el entrenador habla sobre el lateral derecho”.

Cuatro décadas más tarde, algunas de las características de aquel fútbol dinámico pueden apuntarse como claves en los éxitos del FC Barcelona de la mano de Pep Guardiola, un cruyffista ferviente. Lo curioso es que Cruyff, uno de los cuatro o cinco mejores jugadores de todos los tiempos, no cambió la historia del Barça en el campo, sino desde el banquillo, un lugar al que llegó de forma accidental: “Me dedicaré a las relaciones públicas, no sirvo para entrenador”, anunciaba en 1974. Entonces, ¿cómo acabó haciendo justo eso? Lo confesó algunos años después: “Solo me decidí a convertirme en entrenador cuando me dijeron que no podía”.

Del libro ‘Frases de Fútbol’, escrito por Miguel Gutiérrez. Capítulo dedicado a Johan Cruyff. Editorial Córner. Diciembre 2011

22 de abril de 2014

Fútbol: auténtico fenómeno global

Nos dicen que el deporte es probablemente uno de los fenómenos más globales en estos albores del Siglo XXI y que, entre las disciplinas deportivas, la que más destaca por su masa de seguidores es el fútbol. Dos datos –aunque no estén del todo actualizados- son suficientemente expresivos y nos corroboran este extremo.

Según la FIFA a comienzos de siglo había unos 265 millones de fichas de futbolistas federados; así lo indicaba la encuesta realizada entre las más de 200 federaciones y asociaciones del alto organismo del fútbol internacional. Si tenemos en cuenta el auge experimentado por este deporte durante los últimos años, no sería descabellado decir que esa cifra podría superar hoy los 300 millones de futboleros practicantes. Y si nos referimos a los seguidores, disponemos también de un dato casi escalofriante: más de 2.200 millones de personas siguieron, a través de la televisión y en los estadios, los partidos disputados durante el Mundial de Sudáfrica, en 2010. Es decir casi un tercio de la población mundial (que se dice pronto).

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Las 100 llaves del éxito

Nuevo vídeo institucional del Consejo Superior de Deportes donde toman la palabra destacados deportistas, entrenadores, médicos, responsables de instalaciones deportivas y técnicos federativos para enumerar las palabras y valores que acompañan a la vida del deportista

11 de abril de 2014

Papá, ¿por qué juega tan bien el Atleti?

Después del recital dado el miércoles pasado en el estadio Vicente Calderón, que supuso su clasificación para las semifinales de la Champions (derrotó al Barcelona por 1-0 pero demostró mucha mayor superioridad en el juego que la del resultado final), el Atlético de Madrid parece estar encontrando -por fin- respuestas para las preguntas que viene haciéndose desde hace ya doce años, fielmente reflejadas en el ‘psicoanálisis publicitario’ que ideó la agencia Sra. Rushmore y que ha dado la vuelta al mundo como ejemplo paradigmático de ‘campaña emocional’.

Seguramente todos habremos visto alguno de esos inolvidables spots, que brevemente voy a recordar. La primera campaña se inició en la temporada 2001-02. El Club buscaba socios y abonados, ni más ni menos. Hasta aquí, todo normal. Pero lo hizo mediante el diálogo puro entre un niño pequeño y su padre, a quien preguntaba cándidamente:  “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”. Y el padre responde con un prolongado silencio, porque ese sentimiento “no es fácil de explicar. Pero es algo muy, muy grande”.

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